17/08/2019 – En esta época de lluvia, tomemos nota: nunca es tarde para poner nuestro grano de arena y crear pequeñas fuentes de alimento y un hábitat más amigable para las abejas. Después de todo, son la especie más importante del planeta y están en peligro de extinción.

Al sólo agregar flores a tu paisaje citadino, estás apoyando a los posibles polinizadores de tu área. Más del 75 por ciento de las flores silvestres proporcionan polen para las abejas. “Lo mejor es tener plantas que florecen en cualquier temporada,” sugiere Polly Hutchinson, de la Granja de Flores Orgánicas de Rhode Island, Estados Unidos de América. “Esto le da a las abejas más de qué alimentarse y es una formidable forma de apoyar la población de abejas de su área.” Así que, por qué no darle un rápido vistazo a estas sugerencias y plantar algunas de estas en su hogar.

1. Diente de León:

Técnicamente son una hierba. Sin embargo, las abejas aman sus retoños amarillos. Sus raíces crecen bastante, así que aprovechan los nutrientes subterráneos que muy probablmente no aprovechan otras flores. Es una planta ganar-ganar en su jardín.

Por el mismo hecho que sus raíces crecen considerablemente hacia abajo, una vez tienen sus pequeños retoños amarillos, es casi nulo el abono que necesitan.

2. Alhelí:

Durante el día, las abejas están buscando alimento. Los alhelís liberan cuatro veces más aroma que el promedio de flores, por lo que atraen sobremanera a las abejas.

Además, a las abejas se les pega el aroma en las alas. Así que al regresar a la colmena, informan al resto de abejas que hay alhelís cerca.

3. Girasol:

Los girasoles son una planta alta que crece con tallos fuertes. Esta es una planta que no debe faltar en ningún jardín. Los girasoles amarillos o anaranjados son mucho más funcionales que los rojos, pues este último color no lo detectan fácilmente las abejas.

Además, sus flores son realmente bellas y en cualquier parte de Guatemala son grandemente admiradas.

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