02/04/2019 – En muchos hogares, a la hora de cocinar una costumbre muy común es tener un recipiente o una bolsa donde se depositan los residuos de cáscaras, hojas y tallos de los vegetales que usamos. Esto, para preparar los alimentos y luego colocarlos junto al resto de basura.

Los desechos orgánicos en su mayoría provienen de la preparación de alimentos. Sin embargo, estos podrían ser de mucho provecho si adoptamos el hábito de separar los residuos orgánicos.

Para comenzar, es necesario poder identificar cuáles de ellos podemos utilizar para elaborar un abono orgánico. Dentro de lo que podemos usar, están restos de cáscaras de huevos, hojas, tallos de frutas y verduras, hortalizas, sobrantes de comida que no contengan mucha grasa, residuos de pan o tortillas, tuzas, también podremos incluir residuos de grama y pasto.

Disponer de un recipiente con tapadera donde podamos ir depositando los residuos cada vez que se generan en la cocina o en los tiempos de comida. De esta forma, podemos acumularlos y verterlos una vez al día en nuestro espacio para compost.

Contar con un área en el jardín o patio donde se pueda hacer un agujero en la tierra. También, contar con una cubeta grande para poder preparar el compost. Esto dependerá de la cantidad de residuos.

También requeriremos tierra negra para poder ir mezclando diariamente a medida que se acumulan los residuos. Al cabo de un mes, podemos dejar de agregar más y así, lo acumulado puede completar el proceso de descomposición y convertirse en compost.

Después de un tiempo aproximado de tres meses tendremos listo nuestro abono orgánico o Compost para utilizarlo en plantas, jardines, huertos, o aprovecharlo en algún jardín común o jornada de reforestación.

Como podemos ver, convertir nuestros desechos orgánicos tiene muchas ventajas. Haciendo compost cuidamos el medio ambiente, pues generamos una gran cantidad de nutrientes a la tierra, entre ellos el potasio proveniente de las cáscaras de banano y plátanos, el calcio de las cáscaras de huevo entre otros.

Haciendo compost estamos evitando que al desecharse revuelvo con el potencial material a reciclar, todo se considere basura y tenga un destino final en un relleno o vertedero. En estos lugares además de no ser aprovechado, generaría gases de efecto invernadero, específicamente metano. En metano en los rellenos sanitarios se convierte en un riesgo inminente de incendios, además de contaminar el aire que todos respiramos.}

En conclusión…

Si cada persona separara sus desechos orgánicos y los convirtiera en algo provechoso, la cantidad de basura disminuiría notablemente.

Podemos reflexionar con esto, que las acciones individuales tienen un gran impacto en los efectos que notamos cada día sobre la contaminación. También, que la basura de nuestras casas la estamos manejando de forma incorrecta, pues al solo ponerla en una bolsa e irse al basurero es más contaminación. Es necesario tener cambios en nuestros hábitos cotidianos y familiares si deseamos vivir en un planeta más limpio, sin seguir contaminando y además, aprovechando todo aquello que ahora se va a la basura.

Si deseas ser parte de nuestros cursos para aprender la forma correcta de elaborar abono orgánico puedes consultarnos en informacion@ecociudadanos.org o en nuestras redes sociales abajo y con ello ser todo un Ecociudadano.

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