17/09/2019 – Hablamos de calentamiento global y muchas veces no nos damos cuenta que una de las causas mayores es nuestro consumo en alimentos. La dieta en la actualidad ha variado para muchas personas. Ahora, preferimos productos empacados o preparados en restaurantes de comida rápida, donde lo que buscan es tener una producción masificada, al menor costo. Para ello, utilizan aceite de palma en sus procesos de cocción. Alimentos que compramos empacados, disfrazan el nombre del aceite de palma poniéndolo como “aceite vegetal”. Sin embargo, éste está presente en la mayor cantidad de frituras, galletas, pan y muchas otros que se compran diariamente.

El aceite de palma es una grasa saturada que ha ganado gran popularidad por su bajo costo. Pero, sorprendentemente, no es comestible. Inicialmente, era utilizada únicamente para producir lubricantes y grasas para vehículos e industriales entre otros. Uno de los problemas de las grasas saturadas, es que se van acumulando en las arterias y con el transcurso del tiempo, las personas pueden tener padecimientos en el sistema circulatorio. Muchos de estos están asociados al consumo cotidiano de estas grasas. El resultado es que se tapan las arterias, complicando con ello la llegada de la sangre al corazón, pudiendo con el tiempo agravarse hasta la muerte, incluso.

Vemos como hoy en día, es muy común ver noticias en donde hablan sobre el exceso de los lugares que en donde se ha plantado palma y que originalmente eran bosques nativos. ¿Qué es un bosque nativo? Es un área en la que los árboles nacieron ahí espontáneamente y tienen mucho tiempo de existir. Un bosque nativo tiene un ecosistema donde conviven diversas especies. Muchas de ellas únicas en esa área geográfica. Ahora, se ha sido cambiado su entorno para plantar monocultivos como la palma africana. Esto ha tenido consecuencias graves no solo localmente, sino se ha convertido en un problema planetario.

¿Pero por qué?

Las grandes industrias han encontrado que Guatemala, Brasil y otros países aún cuentan con áreas geográficas en donde cultivos como la palma africana, soya, caña de azúcar entre otros, encuentran un buen entorno para prosperar. Con ello, desaparecen las áreas de bosques nativos y selvas. Esto es un grave problema para el medio ambiente y el planeta. No solo desaparecen los bosques y selvas, sino todas las especies que en ellos habitan, el agua disminuye y el aire se contamina con agroquímicos y gases de efecto invernadero, entre otros.

Adicional a lo anterior, el aceite de palma no solo es utilizado en alimentos. El aceite de palma se usa también en muchos cosméticos y productos de higiene. Esto es desconocido para muchas personas, pero incluso algunas marcas lo incluyen en su nombre.

El riesgo para la humanidad es muy grave. Si seguimos consumiendo de este tipo de monocultivos y destruyendo áreas naturales, seguiremos creando las condiciones para el calentamiento global. Este es también consecuencia de que en la mayoría de procesos industrializados ocupen este tipo de aceite, por su bajo costo y porque les permite obtener mayores ganancias. Sin embargo, es una forma muy irresponsable de generar ingresos a costa de la salud y la de la salud de las personas y la depredación de los bosques.

Existen muchas opciones que podrían solucionar la problemática del consumo de aceite de palma. La mayoría son a partir del consumo de productos alternativos, que además de ser muy beneficiosos a la salud, también tienen un costo menor y su impacto al medio ambiente es menor.

Uno de ellos es el aceite de canola. Este es muy recomendado y utilizado en productos comerciales y también para la dieta cotidiana, el aceite de coco, de ajonjolí y de oliva entre otros. Todos ellos son excelentes sustitutos y que a la vez dependiendo de la región geográfica se pueden obtener con facilidad.

También otra opción es cambiar la preferencia de las comidas fritas por otras opciones de cocina tales como al vapor o a la plancha. Algo que puede ser sorprendente, podemos utilizar el agua hirviendo como sustituto de los aceites. Existen muchas formas de cocinar que no requieren grasas adicionales a las de los propios alimentos y que también son más sanas y económicas.

Como conclusión:

  • Podemos elegir diferentes tipos de aceites y evitar el consumo de aceite de palma
  • Cambiar nuestros hábitos de cocina también ayudarían muchísimo a nuestra salud, al planeta y a nuestro bolsillo.
  • Disminuir o evitar el consumo de frituras y alimentos empacados.
  • Leer las etiquetas y ver los ingredientes que contienen los alimentos antes de comprar o consumir.
  • Evitar la comida chatarra y comida rápida, en su mayoría son preparados con grasas saturadas.

Si asumimos nuestra responsabilidad individual podemos hacer muchos cambios colectivos, el daño al planeta a fin de cuentas es el reflejo de nuestro consumo. Ser Ecociudadano también incluye lo que ingerimos y compramos, informarnos y saber que nos beneficia es una ardua tarea. Sé parte de nuestros programas Educando Verde, escribe a informacion@ecociudadanos.org o en las redes sociales de abajo.

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