14/10/2019 – El símbolo principal de la noche de brujas es la calabaza. A pesar de que el 31 de octubre no es una fecha tradicional de celebración para Guatemala, sí conocemos cómo se celebra en otros países. Las calabazas son algo significativo. De color naranja y con caras monstruosas talladas. ¿Sabes que en Guatemala también tenemos calabazas? Aunque son de distintas formas y tamaños, deberíamos conocerlas.

La calabaza también es llamada Cucurbita, el género al que pretenece. En Guatemala existen cuatro tipos de Cucurbita cultivadas (Ayote, güisquil, chilacayote, y pepitoria) y dos silvestres (Cucurbita lundelliana y Cucurbita sororia).

Éstas están ampliamente distribuidas en el país, en donde la mayoría han sido cultivadas como parte del sistema “milpa” frijol-maíz-cucurbita.

Las especies silvestres de calabazas nativas crecen principalmente en la costa sur y en el oriente del país, también son abundantes en el departamento de Petén. Crecen en las orillas de bosques, como parte de la vegetación secundaria, bordes de caminos, es decir, aparecen de forma espontanea. No se utilizan en la alimentación humana debido a que tienen sabor amargo.

Las especies cultivadas, las podemos encontrar creciendo en el altiplano central y occidental (chilacayote y el güicoy). El ayote tiene más amplia su distribución y es cultivado en clima cálido seco o cálido húmedo. La pepitoria es cultivada al norte y sur del país.

Estas especies tienen flores grandes y vistosas. En Guatemala son apreciadas como alimento e incluso vendidas en los mercados.

Sus flores principalmente son polinizadas por abejas especializadas de los géneros Peponapis y Xenoglossa, las cuales las visitan antes del amanecer (las flores casi siempre abren un día o por pocas horas). Se llega a creer que estas abejas son especializadas, ya que tienen la capacidad de adaptarse y volar en ambientes con temperaturas bajas e intensidades de luz también bajas, además de tener la capacidad de acarrear y manipular grandes cantidades de polen.

Al observar las especies del género Cucurbita cultivadas podemos darnos cuenta que tienen distintos aspectos, estos patrones de variación se deben a los diferentes usos que las personas les dan.

Por ejemplo, el güisquil es adquirido por su mesocarpio, es decir la capa carnosa del fruto. Por lo tanto, la máxima variabilidad es observada en el tamaño, forma, color y sabor del fruto. 

De la pepitoria se utilizan sus semillas rostizadas y consumidas, como “boquitas” o snacks. También pueden ser molidas y usadas en sopas especiales como el pepián. Su fruto, generalmente, se utiliza para el consumo de los animales.

En el caso del ayote, la gente consume tanto las semillas como el mesocarpio, por lo que su variabilidad es observada tanto en el fruto como en la semilla.

A pesar que los frutos y semillas de chilacayote son consumidos como alimento humano, esta especie muestra la menor variabilidad en comparación con las otras especies. Esto se debe a que no tiene un amplio rango de distribución y además, porque se cree que en Centroamérica no se encuentra el centro de origen de dicha especie, por lo que no se espera encontrar alta diversidad genética.

La próxima vez que consumas ayote, güisquil, pepitoria o chilacayote, recuerda que estás degustando las calabazas de Guatemala. Descarga nuestro Reporte Fotográfico Squash & Pumpkins para conocer más de las calabazas de Guatemala. Si deseas conocer más sobre flora de Guatemala y sus distintos usos ingresa a nuestra página web: www.maya-ethnobotany.org

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