11/10/2019 – En algún punto, comprar unos pantalones para simplemente sentirse “bien”, pueda que ya esté entre tus hábitos. Después de todo, ya van varias generaciones que busca placer al consumir, sin importar que lleguen a un relleno sanitario pronto.

Tal vez, pensemos que podemos usar el mismo hábito para hacerlo de forma responsable (que hoy en día está comenzando a llamarse, “comprar verde”), y seguir consumiendo igual. Pero se ha descubierto que, si del medio ambiente se trata, no hay tal cosa como “buen consumo”.

En un nuevo estudio publicado por el portal Jóvenes Consumidores, (Young Consumers, en inglés), investigadores de la Universidad de Arizona analizaron nuestras formas de consumir y llegaron a una conclusión: comprar reciclado o verde, es simplemente otra forma de materialismo. El mundo no necesita más “materia prima”, pues los productos, se comprueba, no nos hace más felices.

Sin embargo, por otro lado, comprar menos sí nos hace felices.

Específicamente, el equipo analizó cómo los temas ambientales informan los hábitos de consumo milenial, considerando los consumidores más influenciables en los Estados Unidos de América.

Los investigadores revisaron la información de un estudio de 968 adultos jóvenes, desde su primer año de la universidad, cuando estaban entre los 18 y 21 años, hasta dos años después de la universidad, cuando tenían entre 23 a 26 años.

Los investigadores identificaron dos enfoques al medio ambiente. Algunos milenials intentaron limitar su gasto, consumiendo menos. Otros optaron por “comprar verde”, básicamente buscando productos ya sea biodegradables o reciclados.

Al mismo tiempo, los investigadores observaron la felicidad general de los participantes y su sentido de bienestar, realizándoles preguntas a través de encuestas en línea.

El resultado:

En un comunicado universitario, Sabrina Helm hizo notar que el consumo reducido no era una opción para algunos de los participantes. Muchos tenía una necesidad intrínseca de comprar, pero cuando lo hacían, optaban por “productos verdes”.

“Encontramos que hay un grupo de personas que pertenecen a un ‘materialismo verde'”, explicó Helm. “Este es el grupo que siente que están tanto satisfaciendo su deseo de comprar, como cuidando al planeta”.

El otro grupo, logró superar los valores culturales de consumo y simplemente, compró menos.

Resultó que quienes lograron controlar su deseo de consumir, reportaron sentimientos personales más positivos. Cuando se trataba de satisfacción de vida, realmente, menos es más.

“Pensamos que participar en compras conscientes sería más satisfactorio para las personas, pero parece ser lo contrario,” explica Helm. “Reducir el consumo tiene efectos en una disminución de estrés psicológico y una mayor bienestar personal, lo cual no se observó ni con el consumo verde”.

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