03/05/2019 – A veces llamamos a nuestro perro cuando está descansando en el sofá o en el piso y simplemente no responde. Nos es difícil determinar si no escucha, no quiere escuchar o simplemente… no le importa.

Resulta que nuestros perros no tienen problema en distinguir sus nombres, aún en ambientes con mucho ruido. Se le conoce como el “efecto fiesta” y son muy buenos con él.

Imagina que estás en una habitación llena de ruido y hay plática a tu alrededor. Aún así, podrías ignorar todo el sonido y distinguir que alguien menciona tu nombre. Tus oídos (figuradamente) lo ‘cachan’.

Es igual con los perros. Eso encontró un nuevo estudio publicado en la revista Cognición Animal (o Animal Cognition, en inglés).

Perros, en comparación con bebés y adultos humanos:

Como comparación, los adultos pueden distinguir su nombre sin importar el volumen del sonido en sus alrededores. Los bebés humanos, sin embargo, sólo pueden reconocer sus nombres si el sonido alrededor es bajo.

“Los perros son criaturas sociales que ponen atención a los adultos a su alrededor y han evolucionado para hacerlo”, indicó a la revista Maryland Today la co-autora del estudio, Rochelle Newman, profesora y directora del Departamento de Ciencias del Habla y Audición de la Universidad de Maryland. “En alguna forma, los perros son mejores que los bebés humanos.”

Para el estudio, los investigadores usaron tanto perros mascota, como perros entrenados para trabajos específicos y asistencia a discapacitados. Los perros entrenados obviamente tuvieron un mejor desempeño que las mascotas.

Esto es probablemente porque estos perros tienen un mayor entrenamiento y porque sus entrenadores usan su nombre completo de forma más consistente, en comparación con los propietarios de mascotas, dijeron los investigadores a National Geographic.

Lo que podemos aprender:

Los investigadores pudieron concluir lo siguiente del estudio:

Primero, dijeron, a los bebés muy probablemente les es muy difícil distinguir sonidos en un ambiente con mucho ruido, por su limitado desarrollo, por su falta de habilidades de lenguaje. Después de todo, “los perros no tienen habilidades con el lenguaje y aún así, se desempeñan mejor”, indicaron.

También tienen una recomendación para quienes trabajan con perros adiestrados. Es simple, pero tiene sentido. Si están en una situación en la cual hay mucho ruido en el ambiente, probablemente necesitarán elevar la voz o moverse más cerca de su perro. Esto es específicamente clave al principio, para que el perro siendo adiestrado desarrolle la habilidad de distinguir su nombre.

Y para quienes perdemos la paciencia cuando nuestro perro parece ignorarnos, la co-autora continúa indicando a NatGeo:

“Los propietarios de perros no debemos frustrarnos si nuestro perro no responde a su nombre en un ambiente con ruido, como en la calle o parques de una ciudad”, indica. “Puede ser que realmente no escuche, aunque tal vez lo entienda y en ese momento, no le interese”.

Share Button