22/04/2020 – Levantarnos cada día, sentarnos en la cama y al levantarnos…ponemos los pies sobre La Tierra para incorporarnos y retomar un nuevo día. Todo aquello que nos rodea y de lo cual depende nuestra supervivencia en este maravilloso planeta.

Sin dudarlo, tener la oportunidad de conocer diferentes lugares del mundo ya sean áreas urbanas, rurales, silvestres o costeras es una gran oportunidad de adaptabilidad y conocimiento. Conociendo estos entornos es como aprendemos de ellos, a diferenciarlos, apreciarlos y cuidarlos, desde casa.

Como conmemoración del día de la tierra queremos compartirles las vivencias de algunos de los lugares que como Ecociudadanos hemos tenido la oportunidad de apreciar en toda su belleza, majestuosidad, imponencia y acogedora permanencia.

Laguna Brava:

Adentrarnos en las montañas de la Sierra Madre y conocer otras áreas naturales, nos llevó a uno de los lugares cuya llegada representa un gran reto, un largo viaje y un extenso recorrido, hasta llegar a Laguna Brava. Escondida entre cerros y arboledas presenta una exuberante belleza por el color y transparencia del agua, sus bordes rodeados de árboles y el sonido de las aves en el trayecto hasta la aldea donde acampamos.

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Con un recorrido lodoso y resbaladizo, podemos apreciar el color marrón de la tierra, el barro que en épocas de lluvia se torna difícil de transitar, incluso dejar las botas hundidas en el lodo y caer al suelo. Esto representa un gran reto para quienes disfrutamos de las caminatas en áreas recónditas de la naturaleza, pero sobra decirlo, es un gran disfrute la experiencia.

Atravesar la laguna a remo en una pequeña canoa y llegar hasta el otro extremo, nos dio el regalo de conocer los cenotes Yolnajab. cada uno de los cenotes presenta diferente color. Estos van desde turquesa hasta celeste intenso, con agua cristalina y de trasparencia increíble. Verlos nos hizo sentir que podemos ver el fondo, aún estando afuera. Los cenotes se abastacen con riachuelos provenientes de la laguna, que atraviesan la parte terrestre y sobre los cuales hay que caminar, inmersos en la gran arboleda. Estos cenotes son parte de la cadena que empieza desde Yucatán y termina en el lado de Izabal, atravesando Huehuetenango y las Verapaces. Hemos tenido el privilegio de conocer alrededor de catorce de ellos, todos con parajes deslumbrantes y extraordinarios.

O también, subamos un volcán:

Y si a caminatas se refiere, que mejor que la escalada de un volcán. Guatemala cuenta con más de 300 volcanes. Sin embargo, sólo algunos son populares para la población. Uno de los más retadores ascensos y que luego nos brinda una majestuosa vista desde lo alto es el Volcán Santa María, en Quetzaltenango. Llegar hasta su cumbre representa un esfuerzo físico considerable, pues su ascenso se estima aproximadamente de 5 horas dependiendo de la condición física de cada persona, sin embargo es un recorrido rodeado de flores y árboles, con boscosidad en las laderas y con rocas en algunas partes del ascenso.

Hacer un acenso nocturno representa ir bien preparado para el frio, púes la temperatura puede descender más allá de los cero grados, dependiendo de la época del año. Poder apreciar el amanecer es un esfuerzo que lo vale. Desde arriba pueden verse los volcanes que rodena el lago de Atitlán, San Pedro, Atitlán y Tolimán, más lejanos el de Fuego, Acatenango y Agua y más cercanos el Cerro Quemado y Pecul. Luego al caminar hacia otro lado tendremos la oportunidad de ver al Santiaguito, y con mucha suerte una de sus fumarolas. En el otro extremo podemos apreciar el Siete Orejas y más lejos Tacana y Tajumulco, los volcanes más altos de Centroamérica.

La catarata de Chilascó:

Otro recorrido entre bosques es caminar entre uno de los bosques nubosos, reservas de biosfera y que Guatemala tiene el gran privilegio de contar con él, es la Catarata de Chilascó. En lo profundo del área boscosa, con un recorrido de dos horas rodeados de helechos, hongos que se reproducen en árboles que mantienen la humedad del bosque y que sus formas nos dan una representación surrealista de la naturaleza con sus formas y lugares donde crecen silvestres y frondosos.  

Algunas veces, brumosos y con pocas posibilidades de poder observar la catarata y otras veces más soleado y con una vista realmente sorprendente, podremos ver la caída de más de 130 metros, considerada la más alta de Centroamérica.

Adentrarse en la cascada y poder llegar a la fuerte caída de agua es algo que se reserva para los más experimentados. Sus resbaladizas rocas necesitan conocimiento y experiencia para poder bordearlas y disfrutar de la fuerza del agua.

El caribe chapín no se queda atrás:

Y las playas caribeñas también nos dan parajes inolvidables y dignos de ser apreciados. Podemos llegar hasta las orillas de Livingston, y caminar hasta Siete Altares. Este es un descenso de ríos que nacen en la montaña y se adentran en el mar a través de canales y ríos. Este lugar requiere caminar entre los riachuelos, sobre las piedras resbalosas y que no se escapa un resbalón, pero que nos dejan sentir el agua helada proveniente de las montañas.

Esta es una de los lugares que contiene el agua más pura en esta región. Además de venir de la montaña, también la filtración que se produce en las diferentes caídas la mantiene cristalina y libre de contaminación.

Al caminar por la orilla de la playa podemos apreciar la fauna marina. Pelicanos, gaviotas, golondrinas, y al hacer el recorrido por la noche una gran cantidad de cangrejos que se quedan en los canales a las orillas de la playa para proveerse de alimentos.

Estos son sólo algunos de los lugares maravillosos en nuestro país, y en este día particularmente, queremos reflexionar sobre cómo a partir de la cuarentena, han permanecido más limpios y con menos depredación que otros años, que su importancia en los ecosistemas se refiere no solo a los humano sino a toda la vida que depende de su buen cuidado.

En conclusión:

Es importante que podamos apreciar que desde nuestros hogares podemos adoptar cada día mejores hábitos en relación al cuidado de la tierra, manifestarnos en contra de su mal uso y depredación y también evitar el uso de productos que dañen este preciado planeta.

Los Ecociudadanos nos sentimos orgullosos de apreciar la naturaleza y su cuidado, pues la Tierra es nuestro hogar, y el de muchas otras especies. Aún estando en casa, nuestros pies están sobre la tierra y bien merece que hagamos un esfuerzo para que cada día sea mejor.

#QuedateEnCasa

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