25/06/2019 – Hoy en día es frecuente navegar y ver en alguna de las redes sociales un anuncio con una sorprendente foto de un cenote color turquesa, de aguas transparentes. Un lugar que invitan a visitar como uno de los lugares “vírgenes”, en donde podemos aun disfrutar de la naturaleza es algo frecuente hoy en día.

Sin lugar a dudas las redes sociales han permitido que a través de publicaciones sobre excursiones y agencias de viaje podamos apreciar lugares de singular belleza, casi inexplorados. Lugares que nos hacen volar la imaginación, solo de pensar lo bien que la pasaríamos en un paraje natural donde el hombre aun no haya metido las manos.

Tal como se menciona, existen en Guatemala lugares como Laguna Brava. La singular belleza de esta laguna no terminan en el color turquesa o verde del agua según el ángulo donde se fotografíe. También porque la travesía en canoa nos lleva hasta tres cenotes increíblemente bellos.

Lamentablemente si llegamos a estos lugares, no existe señalización alguna. Nada advierte a los visitantes sobre la forma de comportarse para poder preservar la naturaleza. Algunos han denominado que realizar expediciones a estos lugares es turismo comunitario, ya que la población se beneficia con ello. Insisten que esto les permite fuentes de ingreso y “desarrollo”.

Comentaba una de las guías de grupos que visitan este lugar, que estaba muy feliz de tener la oportunidad de visitarlo. Sin embargo, lejos de ser un lugar para descanso y ecoturismo, había tenido que soportar música “corta venas“  de un visitante que no respetó la privacidad de los otros.

No siendo esto suficiente, también se llevó la desagradable sorpresa de escuchar fuegos pirotécnicos. Esto, en un lugar donde hay bosques y que podrían propiciar un incendio. Ninguno de la comunidad hizo nada por evitarlo.

Otro ejemplo de esto es Finca El Paraíso, quien la ha visitado sabrá que es un lugar que hace honor a su nombre. Al estar ahí, conocimos a las personas encargadas de velar por que se mantuviera limpio, y que con toda cortesía le indicaban a las personas que llegaban en grupos multitudinarios que había un bote para dejar los #desechables” o cualquier basura que llevaran para no ensuciar el lugar.

Con curiosidad preguntamos ¿Que hacían con la basura que recolectaban? Es considerablemente cuantiosa con la cantidad de gente que entra y sale del lugar. La repuesta: la queman. Con gran asombro preguntamos si sabían sobre el daño ambiental y el riesgo de quemar basura representa y la respuesta fue que así lo han hecho siempre. Que hasta la fecha no ha habido mayores incendios. Y que así era mejor, porque no contaminaban con basura.

Nuevamente, en este lugar no habían letreros ni indicaciones sobre las normas de visita. Tampoco la información de cuantas personas pueden ingresar sin deteriorar el mismo. Además, uno de los niños que estaba en el lugar se entretenía lanzando piedras hacia la hermosa caída de agua. Esto daña la formación cárstica, que es muy frágil. Para colmo, era ayudado por los padres para colectar las piedras que lanzaba.

Un ejemplo más es el Salto de Chilascó, un lugar que durante mucho tiempo se mantuvo casi intacto pues su acceso no es tan fácil. Hace algunos años la asociación del lugar se hizo cargo de su administración y sorpresivamente vimos a finales del año que habían colocado basureros. Para mayor sorpresa, estos rebozaban de basura y los alrededores también. Como mencionamos anteriormente “al final del día la llevan a quemar para que no contamine…”.

No existe una normativa para el ingreso. No hay información que advierta al visitante sobre el comportamiento que debe mantener. Tampoco sobre el adecuado manejo de sus desechos y que además el lugar es parte de la sierra de las Minas, una Reserva de la Biosfera.

También hay quienes consideran que llevarse un recuerdo que alguna planta del lugar podría ser un buen suvenir, por su peculiaridad y belleza, cayendo en el irrespeto y daño del lugar.

Lo anterior demuestra la falta de educación y normativas para poder controlar correctamente ciertos lugares, que se han designado como eco turísticos. Su mayor atractivo proviene de la naturaleza. Sin embargo, el mal manejo de los mismos solo los está llevando a su deterioro.

Qué podemos hacer:

Es propicio mencionar que si deseamos seguir manteniendo estos impresionantes lugares, lo más recomendable es tomar en cuenta las siguientes normas de comportamiento que aplican a cualquier lugar que visitemos:

  • Como administrador o responsable de los lugares turísticos en la naturaleza, es importante saber cuál es la carga que soporta diariamente para evitar que exista daño del lugar a consecuencia de la sobreexplotación.
  • Cuando salgamos a visitar algún lugar turístico o reserva, recordemos que ahí no es necesaria nuestra basura. Es mejor llevar platos de Reuso, o en su defecto regresar la basura a nuestras casas.
  • Respetar el lugar, su infraestructura y vida silvestres (fauna y flora), también las formaciones  rocosas sin deteriorarlas ni lastimarlas.
  • Si pensamos hacer una fogata, realizarla con nuestras propias ramas o ecoleños, en lugares designados para ello. Al final, asegurarnos que quede completamente apagada.
  • Si es un lugar muy promovido, optemos por visitarlo en una época que no sea considerada “pico” y así, disfrutarlo mas a gusto.
  • Si va a escuchar música, utilice tus audífonos pues muchos desean escuchar a la naturaleza, no la música de otras personas.
  • La pirotecnia es algo muy peligroso. Evitemos usarla, ya que contamina el ambiente.
  • Aunque no nos vean, evitemos realizar actividades que afecten el lugar o que causen daño al mismo.
  • Sugerir en los lugares visitados que señalicen correctamente y adviertan a los visitantes sobre la normativa del lugar.
  • Denunciar a las entidades a cargo de reservas áreas protegidas sobre anomalías durante nuestra visita.

Si deseas recibir más información sobre estos temas y como participar activamente como voluntario de Ecociudadanos pueden contactarnos en nuestras redes sociales abajo o al correo información@ecociudadanos.org

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