21/01/2019 – Caminar por las veredas de áreas boscosas representa una gran oportunidad para respirar aire puro. Los arboles lo limpian de impurezas y podemos obtener oxigeno de la mejor calidad. Sin embargo, hoy en día, el cambio de uso de la tierra ha llevado a convertir áreas de este tipo en zonas de cultivo y el panorama es diferente.

Aún en los lugares más alejados, las personas que buscan tener beneficio de la agricultura y que mantienen técnicas tradicionales y poco amigables con el medio ambiente, han generado gran deforestación en estas áreas. En aras de conseguir más producción, han involucrado también la utilización de diversos agroquímicos.

La utilización de estos productos es muy popular, pues en realidad eliminan plagas, hacen crecer más los vegetales y hortalizas, se obtienen más frutos y hacen producir cultivos aun sin ser de temporada.

Pero, la consecuencia de ello es bastante negativa para el medio ambiente. Al fumigarse un cultivo, el agroquímico se dispersa en el aire. Este a su vez sube a la atmósfera y regresará a la tierra como lluvia o humedad, contaminando la tierra. Al ser absorbido por la tierra, llega a los mantos freáticos  y se dispersa por los ríos, lagos y océanos y todos los cuerpos de agua que reciban las afluentes.

¿Y nuestros alimentos?

Pues bien, para los humanos también representa una grave consecuencia, pues los frutos, hortalizas y vegetales que compramos en muchos lugares han sido expuestos a gran cantidad de agroquímicos, fungicidas, herbicidas, pesticidas, entre otros. Estos muchas veces permanecen en los alimentos y luego los consumimos.

Esto es poco notorio a la hora de comer, pues estos elementos químicos quedan en los vegetales, hortalizas y frutos y no se ven a simple vista. Muchas veces, simplemente lavarlos no los elimina y luego estos permanecerán en nuestro organismo, sin ser detectados.

Al igual que muchos otros elementos tóxicos, que afectan hoy el día al medio ambiente y a los seres vivos, el efecto de estos agroquímicos tiene un efecto residual que a la larga propiciará enfermedades gastrointestinales, respiratorias, de la piel e incluso cáncer.

Las enfermedades que podría generar la acumulación de residuos agroquímicos en nuestro cuerpo son enfermedades crónicas. Uno de los agrotóxicos más mencionado es el glifosfato. De acuerdo a estudios realizados en diversos países, ha tenido graves consecuencias en poblaciones que viven cerca de cultivos fumigados con productos que contienen este herbicida.  

La OMS lo ha establecido como cancerígeno de nivel 2.

Las enfermedades que se puede provocar son Anencefalia, cáncer del cerebro,  enfermedades renales crónicas, esclerosis múltiple, problemas de embarazo, entre otras.

Como podemos notar, estamos expuestos día a día a riesgos imperceptibles y que el trajín cotidiano no nos permite notar. Sin embargo, esto conlleva consecuencias graves para nuestra salud y la de nuestros seres queridos.

Es por ello que se hace necesario ser más respetuosos con el ambiente y nuestra salud. Es más beneficioso optar por cultivos orgánicos a base de abonos orgánicos, por la permacultura y otras técnicas que conlleve el uso de elementos naturales y evitar el uso de agrotóxicos.

Una de las contradicciones más grandes es que nos han hecho creer que es necesaria mayor producción agrícola. Sin embargo, día a día vemos como en los mercados mayoristas, municipales y cantonales, gran cantidad de alimentos vegetales son tirados a la basura. En realidad, existe sobreexplotación de la tierra, lo cual se ha logrado con el uso de agroquímicos para forzar que se obtengan frutos, hortalizas y verduras fuera de temporada.

 ¿Qué podemos hacer como individuos?

  • Escoger los mejores lugares para obtener muestras hortalizas, verduras y frutas, preguntar sobre el origen de ellos y como son producidos.
  • De ser posible consumir los que son producidos en forma orgánica, su precio es mayor pero nuestra salud lo vale.
  • Mejorar nuestros hábitos de consumo en relación a lo que ingerimos, mas no es mejor.
  • Las dietas vegetarianas se enfocan en encontrar balance entre lo que necesitamos para estar sanos y la cantidad que debemos comer, son una buena guía para ello.
  • Consumir frutas, verduras y hortalizas de temporada.
  • La calcomanía con el código de barra que inicia con 9 nos indica que la fruta o verdura es orgánica, la que inicia con 4 que son producidos en forma tradicional

Si deseas participar en nuestras actividades e informarte más sobre estos temas puedes participar como Voluntario y en nuestros programas de Educando Verde contactarnos a informacion@ecociudadanos.org o a nuestras redes sociales que aparecen abajo.

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