16/09/2018 – Hemos escuchado en varias ocasiones que: para que los niños sanen de un golpe en la cabeza, deben reposar – mucho, mucho reposo. Pero parte de estas nuevas directrices para tratar a los niños con traumatismo craneal, el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos de América, recomienda que los niños regresen gradualmente a las actividades distintas al deporte después de no más de dos o tres días de reposo.

Esta es la primera vez que este Centro se enfoca en el cuidado de traumatismos pediátricos e incluye 19 sets de recomendaciones, los cuales cubren diagnósticos, prognosis, tratamiento y administración.  Esta no es la primera vez que expertos en la salud han contradicho el consejo tradicional sobre los traumatismos craneales y el descanso.

En el 2015, un estudio del Hospital Infantil de Wisconsin encontró que los niños entre 11 y 22 años, a quienes se les prescribió descanso estricto durante cinco días luego de un trauma craneal, reportaron mucho más síntomas que quienes descansaron por uno o dos días. Los períodos de descanso estricto resultaron también en una recuperación más lenta.

Para estar claros, ninguno de los participantes en este estudio ingresó a un hospital debido a sus heridas; sino, fueron tratados en la sala de emergencias y enviado al hogar con recomendaciones de descansar por un periodo de tiempo.

Para el estudio, el líder de la investigación, Danny G. Thomas, doctor pediátrico de emergencia en el Hospital Infantil de Wisconsin, y su equipo, siguieron a 88 pacientes tratados por golpes cerebrales y dados de alta en la sala de emergencia del Hospital Infantil de Wisconsin. A los pacientes se les recomendó descansar por no más de 48 horas a algunos a cinco días, a otros. Cada día, lo pacientes debían calificar sus síntomas y tomaron pruebas escritas en papel y en computadora para registrar su recuperación. En cuanto a sus funciones cerebrales y la habilidad de mantener balance, no hubo ninguna diferencia entre los dos grupos. Pero cuando reportaron sus síntomas físicos y mentales, la diferencia fue evidente.

Thomas reportó que los pacientes que descansaron por periodos más largos, se quejaron de más síntomas físicos como dolores de cabeza y náuseas en los primeros días y mucho más síntomas emocionales como ansiedad, irritabilidad y cambios de comportamiento.



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