21/05/2020 – En algunas características, la antigua ciudad romana de Pompeya era como una ciudad moderna. Estuvo al principio contenida en muros protectores, pero conforme la ciudad romana creció y prosperó, se expandió al área rural, creando suburbios. Pero en otros aspectos, la ciudad era muy distinta a las actuales. En Pompeya tenían una relación distinta con la basura, prácticamente opuesta a la que tenemos en la sociedades actuales.

Los arqueólogos dicen que es importante recordar que todas las sociedades, pasadas y presentes, tienen actitudes particulares con la limpieza y la sanitización, qué constituye basura y cómo deciden disponer de ella.

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Para comprender una cultura, basta observar cómo dicha cultura percibe la muerte y su basura. En Pompeya, las tumbas se colocaban en las partes con alto tráfico de personas, para recordar constamente a sus muertos. De igual manera, en Pompeya manejaban su reciclaje de forma distinta. En lugar de empacarlo y enviarlo a lugares distintas (como en Guatemala, que el plástico y el Tetra Pak no se reciclan en el país), ahora se ha encontrado que en Pompeya el reciclaje se hacía en casa.

Qué hacían con los desechos en Pompeya:

Los arqueólogos determinaron esto examinando montañas de desperdicio y los tipos de material que contenían. En algunas partes subterráneas de las casas, encontraron restos orgánicos, por lo que consideran enterraban restos orgánicos de alimentos y/o excremento humano. En las partes exteriores y cerca de las paredes, encontraron restos de arena y partículas aceitosas, típicas del suelo del área. Este tipo de materia se encontró en cantidades más grandes que en los suelos transitados, por lo que se cree que los caminos se barrían o limpiaban, para que el tráfico fluyera de mejor forma.

“La diferencia en los suelos nos permite saber si la basura se generaba en el lugar o se generaba en otro lugar y se movía, para ser reusada o reciclada”, comenta al diario británico The Guardian, la Arqueóloga Allison Emmerson, de la Universidad de Tulane.

Conforme los investigadores escarbaron pilotes de hasta 2 metros de altura, que se encontraban contra las paredes de las ciudad, encontraron materiales como yeso y pedazos de cerámica. Originalmente, se pensó que estos pilotes eran parte del desastre que había dejado el terremoto que sufrió la ciudad, 17 años de la erupción del Monte Vesuvio. Pero es más probable que sea evidencia de un proceso de reciclaje del material, según comenta Emmerson. Esto se cree porque el mismo tipo de material se usó para construcción en otras partes de la ciudad y en las áreas suburbanas.

Paredes de reciclando material:

Los arqueólogos ya conocían que el interior de las paredes de las edificaciones en Pompeya, a menudo contenían trozos de yeso, de azulejo y de cerámica previamente usada en las casas. Esto se recubría con una capa de yeso nuevo, para darle un acabado terminado.

Ahora, es obvio de dónde proviene el interior de las paredes. El material se almacenaba en “lugares de reciclaje”, al lado de las paredes de la ciudad. Tiene sentido, pues era el lugar para colocar los restos de las remodelaciones y construcciones. Un lugar que se podía accesar fácilmente para tomar material y construir de nuevo. “Los pilotes fuera de la ciudad no era material del cual se querían deshacer. Estaban afuera porque lo reunían y acumulaban, para luego reusarlo. Probablemente, venderlo,” indica Emmerson.

De esta forma, Pompeya no sólo reciclaba, sino reciclaba localmente. Reciclaban el material removido de restos de hogares y construcciones, moviéndolo, acumulándolo y apelmasándolo. Posteriormente, construían de nuevo con él.

Considerando que los desechos de construcción es casi un tercio (e incluso, casi el 40%) de material que se encuentra en los rellenos sanitarios, esta es una lección para las sociedades modernas.

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