13/03/2019 – Hemos leído en múltiples ocasiones que cualquier tipo de ejercicio es clave para una buena salud y longevidad. Pero una investigación reciente indica que hay un periodo en la vida en que es más importante que en el resto.

Una encuesta masiva a más de 315,000 participantes, llevada a cabo en 2019, muestra que las personas que comenzaron a ejercitarse con regularidad en sus 40’s, aún obtuvieron beneficios, en comparación con las personas que se han ejercitado toda la vida.

Los investigadores dividieron a los participantes en tres grupos, basados en su nivel de actividad: quienes se han ejercitado desde que eran adultos jóvenes, quienes comenzaron a ejercitarse ya tarde en la vida y quienes solían ejercitarse bastante, pero dejaron de hacerlo. Los investigadores descubrieron que el grupo que comenzó a ejercitarse tarde en su vida, disminuyó su rango de mortalidad de 32 a 34%, en comparación con el grupo control (las personas que no se ejercitaban nunca). Esto, aún luego de considerar su índice de masa corporal, consumo de alcohol, entre otros.

Telómeros más largos, vida más larga:

Investigadores de la Universidad de Mississippi y la Universidad de California, En los Estados Unidos de América, revisaron los datos de los telómeros (partes finales del ADN, vinculados con la longevidad) de 6,500 adultos. Ellos encontraron que el ejercicio previno el encogimiento del telómero, prolongando la expectativa de vida en adultos de 40 a 65 años.

De hecho, mientras más ejercicio hizo el grupo (caminar, montar bicicleta, levantar pesas y similares), menos encogimiento se observó en sus telómeros y por lo tanto, menos se vio afectada su longevidad.

No está claro si el ejercicio previene de forma directa el encogimiento de los telómeros, pero los investigadores sí establecieron un vínculo fuerte entre el ejercicio y los marcadores genéticos que corresponden a la longevidad.

Share Button