01/12/2019 – Las ballenas azules son los animales más grandes que han existido en el planeta. Pueden llegar a medir 30 metros de largo y pesar más de 130 toneladas métricas (más de 300,000 libras). Estas medidas son casi 4 veces el largo y 20 veces el peso de un elefante africano. Además, las ballenas azules tienen el corazón más grande del reino animal; pesa casi 400 libras.

Hasta ahora, nadie había podido grabar el ritmo cardíaco de una ballena azul. Esto es comprensible, dado las dificultades logísticas de medir el pulso de un animal tan grande, mientras nada en el océano abierto. Gracias a un equipo de investigadores de los Estados Unidos, se tiene el registro del ritmo cardíaco y cómo cambia. Este registro incluye el cambio de ritmo conforme nada para comer, sumergiéndose hasta 180 metros en el océano, hasta por 16 minutos seguidos.

Liderado por Jeremy Goldbogen, profesor asistente de biología en la Universidad de Standford, el equipo usó un aparato especializado, que utilizó electrodos y otros sensores, que pegaron a una ballena azul con bombas de succión, en la Bahía de Monterrey, California. Los resultados se publicaron el 25 de noviembre en los Procedimientos de la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos de América.

“El animal más grande de todos los tiempos, por supuesto, no puede existir en un laboratorio de edficio,” dijo Goldbogen en un video sobre el nuevo estudio. “Por lo que pusimos el laboratorio biomecánico en el océano abierto, usando estas bombas de succión.”

Los resultados del estudio:

Los datos muestran cómo el corazón de una ballena azul puede ayudarla a llevar a cabo sus sumersiones profundas. El reporte también indica que este órgano tan grade opera casi a su límite. Esto podría explicar, por qué ningún animal a evolucionado a un tamaño mayor al de la ballena azul, pues la energía que necesitaría un cuerpo más grande sobrepasaría la capacidad biológica de un corazón para acomodarse.

Cuando la ballena nada para alimentarse, su ritmo cardíaco se desacelera de cerca de cuatro a cinco latidos por minuto, a dos latidos por minuto. Se eleva ligeramente conforme la ballena se acerca a su presa, hasta 2.5 veces el ritmo mínimo, para disminuir de nuevo. El ritmo cardíaco vuelve a aumentar conforme la ballena regresa a tomar aire a la superficie, en donde se registraron los ritmos cardíacos más acelerados, entre 25 a 37 latidos por minuto.

Las ballenas azules tienen mucho que enseñarnos sobre biomecánica en general, siendo el animal más grande del planeta. Esta especie está también en la lista de especies en Peligro de Extinción de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. Debido a que sus cuerpos gigantes dependen de un suministro de comida consistente, esta información es valiosa para proteger a la especie.

“Los animales que operan a sus límites fisiológicos, pueden ayudarnos a entender los límites biológicos de tamaño”, dijo Goldbogen en un comunicado de prensa. “Estos animales pueden ser particularmente susceptibles a cambios en su ambiente, con implicaciones importantes para la conservación y manejo de especies en peligro de extinción, como las ballenas azules mismas.”

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