24/09/2019 – Salir a diario y transitar por las calles nos permite darnos cuenta del comportamiento de las personas. Observamos su afán por llegar a tiempo al trabajo, dejar a los niños en el lugar de estudios, ir a la U y entrar a clases para ese examen tan importante… Observamos también a los guatemaltecos ir a una entrevista de trabajo o salir por algún mandado. El tiempo se hace cada vez más corto y simplemente salir de madrugada es muchas veces la única opción para que se pueda cumplir con esos compromisos.

Sin embargo, ante esta situación muchas personas optan por comprar algo de comer en el camino. A diario se observan personas con sus ventas en las calles, quienes despachan en vasos y bandejas de duroport. Estas, a su vez, metidas en una bolsa que los clientes apresurados reciben para llevarlos a su lugar de destino y comerlos mientras llega el momento de empezar a trabajar, estudiar o le atienden en su trámite.

Pero ¿Qué sucede después con la basura que llevaron? ¿A dónde fue a parar? Seguramente quedó en algún basurero de esos que hay en la calle. Basureros en donde está todo revuelto y metido en bolsas de un solo uso, con bandejas y vasos desechables contaminados de los residuos orgánicos de los alimentos que ingirió. Y si no, probablemente tirado en la calle o cercano al lugar donde realizo su compra.

Y en verdad, ¿cuántas personas saben o les interesa el destino final de su basura? En realidad, a muy pocas. La mayoría de personas están más pendientes de satisfacer su necesidad inmediata y ocuparse, de cómo se deshacen de su basura, cuando ya están sustentos. A donde va a parar su basura, no es de su interés.

Vemos cada vez más videos, fotografías y publicaciones que evidencian la enorme cantidad de basura que los humanos generamos a diario. Vemos cómo las calles, ríos, lagos y océanos, entre otros, son contaminados y repletos de residuos de todo tipo, incluyendo tóxicos.

Pero, al preguntar a las personas quién ha causado esto, las respuestas más frecuentes son: “la gente que tira la basura en la calle, el gobierno que no pone basureros por donde uno pasa, la gente irresponsable que no paga tren de aseo”, entre otras. Pero si preguntamos si conocen el destino final de su basura, generalmente la respuesta será “en el basurero”.

En Guatemala, como en otros países donde la basura se ha convertido en un problema incontrolable, son bastante similares los factores causantes. Por ejemplo, la existencia de un sistema obsoleto e ineficiente de manejo de desechos. Existe también otro aspecto que pocas veces es tomado en cuenta y que la mayoría desconoce. Es el “locus de control”, asociado con la educación ambiental de la cual tampoco se le ha dado mayor relevancia.

¿Qué es el Locus de Control?

Es un aspecto de la personalidad que define el aceptar o no la responsabilidad o consecuencia de nuestros actos. Existe el Locus de control Interno y Externo.

Cuando se desarrolla el Locus de Control Interno, las personas se harán responsables de sus actos, En el caso del manejo de la basura, buscarán la forma de disminuir la contaminación que generan, informarse y educarse por su cuenta. Esto anterior, aún con la ausencia de los mejores procesos sociales respecto a la basura y el medio ambiente. En otras palabras, aceptar las consecuencias de sus actos.

Por el contrario, el Locus de Control Externo, se manifiesta en las personas evadiendo todo tipo de responsabilidad como consecuencia de sus actos. En el tema ambiental, argumentarán que no hay basureros en las calles, que es el gobierno y las municipalidades quienes tienen la culpa de la suciedad en los ríos, lagos y océanos, que no hay personas limpiando las calles. En el caso de las empresas, que el sobre empaque o recipientes donde venden no es problema de ellos encargarse de saber a dónde van a parar.

Como individuos, nuestra responsabilidad inicial es con nosotros mismos. En la medida que cuidamos de nuestro cuerpo, casa y entorno cercano, empezamos a darnos cuenta que, como consumidores, podemos tomar decisiones más responsables respecto a nuestras compras, consumo y disposición de desechos. Esto, a su vez, generará un entorno más sano y disminuirá en forma sustancial el impacto ambiental de nuestros hábitos cotidianos.

Este sería el panorama ideal. Si cada persona asume su responsabilidad individual (locus de control interno) seremos más consecuentes con nuestras acciones y el entorno cambia.

Sin embargo como sociedad, el locus de control externo es más común en el comportamiento generalizado. Esto tiene como consecuencia que en lugar de buscar corregir este, empiecen a buscar culpables, trasladar la responsabilidad como consumidores a terceros y con ello, seguir siendo parte del problema.

Es importante poder establecer qué corresponde a cada grupo relacionado, pues viviendo en una sociedad, existen normas y procesos sociales que idealmente debieran propiciar el bien común. Por ejemplo, contar a nivel gubernamental con sistemas modernos y eficientes de manejo de desechos, leyes ambientales integrales y acordes a la realidad actual, comercios que cumplan con normativas como la Responsabilidad Extendida del Productor y también que busquen mecanismos modernos para hacer que sus productos no dañen el medio ambiente.

Se ha generalizado la idea que reciclar resolverá el problema de la basura. Pero no es así. La raíz de este problema es algo más complejo y dentro de sus componentes, está la parte de comportamiento. Y es que, como sociedad, nuestros principios y valores ambientales con casi nulos. La desconexión con la naturaleza ha hecho que las personas no logren dimensionar, que su consumo individual tiene que ver con la sobre generación de basura y sus efectos negativos son cada vez mayores.

Qué podemos hacer:

  • Reducir al máximo el uso de artículos de usar y tirar, bolsas, vasos, bandejas, rasuradoras, burbujas de shampoo, salsitas, azúcar, sal, pimienta, entre otros.
  • Aprender a decir NO Gracias, y rechazar las bolsas o empaques innecesarios.
  • Llevar nuestras bolsas de tela, reutilizables, vasos, recipientes reutilizables, y si salimos a diario incluso nuestra lonchera.
  • Si no los llevo, ser consecuente y en algún momento dejar de comprar algo para que la próxima vez si me recuerde llevar una bolsa o recipiente.
  • Si salimos de viaje con cierta frecuencia, mantener una lista de utensilios de viaje y tener siempre disponibles en una caja o canasta que nos permita viajar con ellos sin mayor esfuerzo.
  • Leer las etiquetas y ver los ingredientes o componentes para verificar si en verdad los componentes son Biodegradables como dice la publicidad, y sin importar el material, si se usa una sola vez, NO es ecológico ni amigable con el medio ambiente, de todas maneras genera un residuo que habrá que procesar.

Como podemos notar, asumir nuestra responsabilidad ambiental y mantener un Locus de Control Interno requiere de información, consciencia y sobre todo pensar a largo plazo. Dimensionar el efecto de nuestras acciones y ser responsables con nosotros mismos y con nuestros seres queridos, también con quienes no conocemos.

Si deseas más información sobre este y otros temas ambientales, puedes participar en nuestras capacitaciones de Educando Verde y que mantienen toda nuestra filosofía de preservar el planeta. Puedes tener más información en nuestras redes sociales o al correo informacion@ecociudadanos.org

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