09/07/2019 – Con la oleada de publicaciones que se han venido haciendo respecto a las bolsas plásticas y el uso del plástico en artículos de usar y tirar, quienes ven una buena oportunidad de seguir haciendo negocio no se dejó esperar. Apareció como algo milagroso y completamente ecológico, las bolsas hechas de material orgánico desechable.

Hace unos ocho o diez años, las investigaciones apuntaban a que la fécula de papa o maíz o incluso hongos, era el mejor bioplástico desarrollado. Veíamos con mucho asombro cómo las bolsas hechas de este material, se deshacían vertiéndoles agua caliente. Parecía la solución ideal. Sobre todo, era algo que las hacia literalmente desaparecer ante nuestros ojos. Sin embargo, su precio era muy elevado. Estas bolsas costaban casi USD0.50 cada bolsa, lo cual lo hacía en un artículo de lujo. Algo que muy pocos adquirirían. Aún estaba muy poco difundido el tema del daño del plástico. Por lo tanto, paso mucho tiempo hasta que se logró tener más atención hacia el uso de estos productos como sustitución de las usuales bolsas y artículos de plástico.

La realidad:

Sin embargo, con el trascurso del tiempo, los países que las utilizaban vieron que sustituir un desechable con otro desechable, aunque fuera de origen orgánico, no era mayor beneficio. Es más, el milagroso producto traía consigo otro tipo de problemas, que se fueron descubriendo a medida que fue pasando el tiempo y su uso se hacía más popular.

Uno de los descubrimientos fue que a pesar que los productores ofrecían que se disolvía o bio degradaba en tres meses, resultaba que la bolsa seguía aun sin fragmentarse o permanecía casi sin deterioro después de ese tiempo. Por lo que se realizaron investigaciones para establecer el tiempo real de degradación. Después de dar seguimiento a estas investigaciones, la sorpresa fue que para que el producto se degradara por completo, se requieren condiciones como estar enterrado a cierta profundidad y con características específicas. Esto era lo que permitan su absorción en la tierra. Con esto, la idea de que es un desecho amigable con el planeta quedó descartada, pues la tierra es la que hace el esfuerzo para que esto suceda.

Investigaciones que se han realizado desde los años 80’s han mostrado resultados de cómo el plástico contamina. También han indicado el uso correcto de estos bioplásticos, los cuales inicialmente se utilizaron para realizar implantes y regeneración de piel en operaciones, dando resultados muy beneficiosos en dichos casos. Sin embargo, utilizarlo para producir desechables y empaques de usar y tirar no fue el objetivo primordial. El cambio de uso y el abuso de los mismos ha llevado a consecuencias similares de proliferación de este tipo de producto y generando más desechos que contaminan el planeta.

De acuerdo a un artículo publicado recientemente por El Universal, también los plásticos biodegradables son tóxicos. Estos generan nano partículas (mucho más pequeñas que las macropartículas), pueden tener efectos tóxicos en los sistemas acuáticos y generar daños en los ecosistemas y su población de fauna y flora. Esto se traduce en que en la cadena alimenticia (cadena trófica) también podría conllevar efectos para los humanos.

Sin lugar a dudas, la sustitución de un desechable con otro, solamente es un placebo para disimular que estamos siendo ecológicos. Lo lamentable es que se siguen generando opciones que no solucionan la problemática de la proliferación de basura, atacando un síntoma y no el problema de raíz. Si de verdad queremos empezar a generar cambios positivos es necesario enfocarnos en Reducir, buscar opciones que no generan más desechos y Reutilizar lo más posible.

¿Qué hacer?

  • Reducir, en todas las formas posibles, la generación de basura.
  • Reemplazar los hábitos y productos desechables de nuestras compras y consumo.
  • Sustituir lo desechable por utensilios y artículos de larga vida hechos con materias primas más durables como lona, manta, algodón, brin, acero inoxidable, vidrio, cerámica.
  • Informarnos sobre los productos que se dicen ¨verdes¨ y verificar si no son un Greenwashing o de verdad son amigables con el medio ambiente.
  • Aprender a diferenciar los materiales pues el plástico y bioplástico son muy similares y de no ser tratados correctamente van a parar al mismo lugar.
  • Informarnos de temas sobre clasificación y manejo de desechos y convencernos que en realidad los desechos tienen un final amigable con el medio ambiente.
  • Interesarnos por participar en grupos de consumo que sigan una línea más responsable con el medio ambiente.
  • Entender el verdadero significado de Bio Degradable, a través de la comprobación que ´proporcionan los productores e investigadores
  • Ser parte del cambio activo y no solo la crítica en redes sociales, cada individuo debe hacerse responsable de la disminución de generación de residuos que de no ser tratados correctamente se convierten en contaminación.

Si deseas informarte más sobre estos temas, puedes participar en nuestras capacitaciones y EcoTrips, donde aprendes de forma práctica como adoptar nuevos hábitos amigables con el nuevo entorno ambiental. Cambiar es todo un reto, las nuevas generaciones merecen una oportunidad de disfrutar de un planeta que les permita vivir y disfrutar de la naturaleza. Contáctanos en informacion@ecociudadanos.org o en las redes sociales que aparecen abajo.

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