19/03/2019 – La vaquita está desapareciendo rápidamente. Su población ha disminuido en 98% desde el 2011, llevando a científicos a creer que este año será el año de su extinción.

En 2014 habían a penas 100 vaquitas, las cuales disminuyeron a 30 para 2017. Al principio de 2018, la conservacionista Andrea Crosta informó a Mongabay que la población total de la especie había disminuido a 12 vaquitas. Ahora, en 2019, el número ha llegado hasta 10 vaquitas, basado en monitoreo acústico. Estas 10 vaquitas viven en un área de a penas 24 kilómetros por 12 kilómetros, dentro de un área refugio.

Con a penas 1.2 metros de largo y 90 libras de peso, las vaquitas son el mamífero marino más pequeño del mundo, y ahora, el que corre más peligro. Esta especie es otra víctima de la cacería y el tráfico de especies silvestres a nivel internacional. Sólo que, como un raro efecto secundario: nadie busca traficar con ella y matarla.

A diferencia de los tiburones, rinocerontes y muchos otros animales asesinados por los humanos, las vaquitas no tienen valor en el mercado negro. Esta especie era desconocida hasta 1958 y probablemente nunca fue abundante, pues vivía sólo en una esquina del Golfo de California. Pero la tímida marsopa comenzó a aparecer en las redes de pesca de camarones en décadas recientes. Y mientras que los conservacionistas presionaron por que las camaroneras usaran métodos de pesca amigables a las vaquitas, ese peligro fue eclipsado por algo peor.

“Pudimos haber manejado el problema con las camaroneras,” dice Zak Smith, abogado del Proyecto de Protección de Mamíferos Marinos en el Consejo de Defensa de Recursos Naturales. “Hay cientos de personas en el área que dependen de los camarones, pero hay opciones para eso. Hay herramientas de pesca amigables con las vaquitas, pero cuando surgió el problema del pez totoaba, todo cambió”.

Totoaba por accidente:

El totoaba es un pequeño pez que no presenta ningún peligro directo a las vaquitas. El problema es que sí tiene valor en el mercado negro en China, en donde se cree que su vejiga tiene propiedades medicinales. Esto ha llevado a una pesca intensa del totoaba en el Golfo de California, también conocido como el Mar de Cortéz. Esta pesca ha continuado a pesar que México protegiera a la especie en los 70’s. Y ya que quienes buscaban al pez usaban grandes redes de enmalle (las mismas que de manera indiscriminada usaban las camaroneras locales), inevitablemente agarraban vaquitas también.

Aunque la mayoría de camaroneras sólo intentan tener ingresos para ellas y sus trabajadores, el alto precio del totoaba ha atraído incluso, a los carteles de la droga de México. La vejiga del totoaba puede venderse hasta en 10,000 dólares norteamericanos cada kilogramo. Esto es más lucrativo que vender marihuana, por ejemplo. Y si al gobierno mexicano le ha costado convencer a los pescadores tradicionales de usar herramientas de pesca adecuadas, los esfuerzos de controlar a los carteles han sido todo un fracaso.

“Hay realmente mucho dinero qué ganar de esta forma y estas organizaciones están bien establecidas y usan la fuerza cuando lo necesitan”, informó Smith a MNN. “Así que es imposible sólo aparecerse y amablemente educarlos en qué tipo de herramientas de pesca no usar”.

Fotos: Paula Olson.

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