15/11/2019 – Investigadores de la Universidad do Porto, en Portugal, estudiaron a 42 perros de escuelas basadas en compensación positiva, que usaron premios o juegos y 50 perros de escuelas que usaban métodos como gritos y jalones de correa.

Se grabó a los perros durante los primeros 15 minutos de sesión, de tres sesiones. Luego, se tomaron muestras de saliva después de las sesiones de entrenamiento y en casa, cuando no tenían sesión. Los investigadores encontraron los niveles de cortisol, la hormona de estrés, en cada perro, durante el entrenamiento y durante los días de descanso.

Los investigadores también evaluaron comportamientos de estrés, como lamerse los labios y bostezar. Ellos analizaron el comportamiento general de los perros, para tenerlos en cuenta de cuándo estaban tensos o relajados.

Ellos encontraron que los perros que estaban matriculados en clases en donde el entrenamiento estaba basado en gritos y jalones de correa, los niveles de cortisol eran mayores que cuando estaban en casa. Estos perros también mostraron menos indicadores de estrés, como morderse los labios y bostezar. Los perros que estaban en clases con refuerzo positivo, sin embargo, mostraron muchos menos comportamientos relacionados con estrés y tenían niveles normales de cortisona.

“Nuestros resultados muestran que los perros entrenados con métodos abusivos, experimentan mucho menos bienestar, comparados con los perros entrenados usando métodos de premios y recompensa, tanto a corto como a largo plazo,” concluyeron los investigadores. “Especificamente, los perros que asistían a escuelas con métodos abusivos, mostraron muchos más comportamientos relacionados con estrés, incluso en su postura corporal, mayores niveles de cortisol, incluso después de la sesión, y a largo plazo, se mostraron más “pesimistas” al llevar a cabo las tareas solicitadas, que los perros que asistieron a sesiones basadas en refuerzo positivo, como premios.”

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