25/07/2020 – Cuando comenzó la cuarentena debido al coronavirus a principio de este año, el Antropoceno dio paso la Antropausa. Este término se refiere al silencio repentino que cubrió al planeta, que siempre había venido siendo muy ruidoso. Aunque la pausa significó que se detuvieran las vidas de muchas personas y que la salud de algunas otras se viera comprometida, también trajo un alivio precioso a muchos otros. La vida silvestre floreció y los científicos pudieron escuchar mejor los sonidos de las ballenas y los pájaros.

La Antropausa también permitió a los científicos reunir datos sin precedentes de la actividad sísmica. Se estima que las vibraciones inducidas por los humanos en el planeta se redujo un 50% entre marzo y mayo. Esto gracias a que los aviones permanecieron en el suelo, los trenes se detuvieron, los carros no se movieron y los conciertos se cancelaron.

Científicos del Observatorio Real de Bélgica y otras cinco instituciones del mundo, publicaron recientemente un estudio en el diario “Ciencia”. Este estudio revela cómo la cuarentena del planeta redujo su actividad sísmica también. Este estudio muestra cómo las mayores reducciones se observaron en áreas densamente pobladas, como la ciudad de Nueva York y Singapur, pero estos efectos positivos se observaron también en áreas remotas, como Namibia.

Usando datos reunidos de 268 estaciones sísmicas en 117 países, los científicos observaron una reducción significativa de ruido sísmico en 185 de esas estaciones. Los datos revelaron una “ola de silencio” en todo el planeta. Esto comenzó en China a finales de enero, se movió a Italia y se fue expandiendo por el resto de Europa, hasta llegar al continente americano.

El Dr. Stephen Hicks, profesor del Departamento de Ciencias Planetarias e Ingeniería de la Universidad Imperial de Londres, declaró en un comunicado de prensa:

“Este período de silencio es probablemente el amortiguador de ruido sísmico causado por el ser humano, más prolongado y profundo en la historia del planeta, desde que comenzamos a registrar el sonido a través de redes de sismómetros. Nuestro estudio probablemente resalta lo mucho que las actividades humanas afectan el planeta y nos permite apreciar, la gran diferencia de sonido con y sin actividad humana.”

Esto ha sido de gran beneficio a la investigación de sismos y terremotos. Los científicos pronto podrán tomar datos sísmicos de toda la cuarentena y podrán usarlos para diferenciar los ruidos de actividades humanas de los ruidos naturales.

Share Button