25/10/2019 – Si continúa la alarmante tasa de deforestación en la Amazonía brasileña, en 2021 los patrones de lluvia cambiarían y la selva tropical no podría mantenerse a sí misma. Estos son los cálculos publicados por Mónica de Bolle, una economista del Instituto Petersen de Política Internacional de los Estados Unidos de América.

De llegar a darse este punto de inflexión, además de los problemas ecológicos de la región, se liberarían a la atmósfera los 60,000 a 80,000 millones de toneladas de carbono que almacena la selva brasileña. Esto afectaría el clima global catastróficamente.

“A la selva tropical a menudo se la llama erróneamente ‘los pulmones del mundo’. […] Sería más adecuado describirla como una ‘bomba de carbono’: prender fuego al bosque para la deforestación puede liberar hasta 200 millones de toneladas de carbono a la atmósfera al año”, estima De Bolle.

“El valor social global de la Amazonía no puede sobreestimarse, y sin embargo, el mundo no paga nada por su preservación, aparte de la pequeña cantidad que Noruega y Alemania aportaron al Fondo de la Amazonía. […] Atacar a la administración de Bolsonaro, como lo han hecho algunos gobiernos, sin considerar la cooperación y la provisión de incentivos para evitar la deforestación, ha puesto al Gobierno de Brasil en una posición de confrontación, que no sirve a los intereses de nadie”, concluye De Bolle.

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