27/04/2020 – Con tantos países y cuidades cerradas por la emergencia del coronavirus, el mundo se ha vuelto un lugar más tranquilo. Hay menos personas en las calles, menos carros y bastante menos actividad en las carreteras. En muchos lugares, los animales están explorando las partes urbanas del planeta.

Este silencio se ha extendido también a los océanos.

Normalmente, los océanos son muy bulliciosos. En el océano se realizan múltiples viajes de carga y constantes exploraciones de petróleo, mientras que en los lagos los botes y lanchas recreativas constantemente emiten sonido. Este ruido se percibe como perturbador en la superficie y permea también a los hábitats submarinos. Muchos de estos animales usan sonido para esquivar depredadores naturales, encontrar pareja e incluso, a su presa. Esto hace que si en el fondo del mar hay sonido ajeno, no puedan comunicarse adecuadamente y les es más dificil navegar.

.

Pero con tanta actividad suspendida en el agua y fuera de ella, los océanos están experimentando también mucha menos contaminación auditiva.

El silencio es oro.

Investigadores revisaron las señales de sonido en tiempo real, en observatorios marítimos bajo el agua, cerca del puerto de Vancouver. Ellos descubrieron una notable disminución en los sonidos de baja frecuencia, asociados con embarcaciones, según reporta el diario británico The Guardian.

David Barclay, profesor asistente de oceanografía en la Universidad de Dalhousie, en Nueva Escocia, notó una disminución considerable en el rango de los 100 Hz. Esto, tanto cerca de la orilla como mar adentro. El promedio fue de 1.5 decibeles, que es aproximadamente 25% menos.

“Muchas de las ballenas grandes usan este tipo de sonido,” indicó Barclay al portal The Narhwal. Las ballenas jorobadas y las baleen son sensibles a los sonidos de baja frecuencia, porque es el que usan para navegar y comunicarse.

Barclay y su equipo recién terminaron un documento con los resultados, que está actualmente bajo revisión. Él llamó a esta reducción de sonido en el océano como “un experimento humano gigante”. Los invesetigadores están trabajando para determinar el impacto que tiene el silencio en la vida marina.

“Tenemos esta ventana, este pequeño momento en la vida marina sin humanos. Luego, cuando todo pase, regresaremos y la ventana se cerrará,” dijo el Acústico Marino Michelle Fournet de la Universidad de Cornell al portal The Narwhal, arriba mencionado. “Es realmente un momento para escuchar.”

Share Button