09/02/2020 – A pesar de todos los logros humanos y contar con un cerebro super desarrollado comparado con otras especies, aún tenemos mucho qué aprender los habitantes más pequeños de este planeta.

Por ejemplo, aún no sabemos manejar el tráfico moderno. Las hormigas, sin embargo, sin importa cuántas estén transitando en el mismo camino, nunca se quedan trabadas, topándose antenas con patas traseras.

Y ahora, parece que también tienen mucho qué enseñarnos: saben cómo llevarse bien unas otras.

Realmente, en la época moderna hay una gran tendencia en sentirse ofendido. O a enojarse. Para las pequeñas hormigas, las cosas son más blanco y negro.

Eso es porque, según un nuevo estudio de la Universidad de Vanderbilt, las habilidades interpersonales de las hormigas están escritas en su ADN.

Nueva información:

La investigación, publicada este mes en el Diario de Biología Experimental, sugiere que las hormigas determinan si una hormiga desconocida es amiga o enemiga, basándose en ciertos marcadores químicos ya preestablecidos en su cerebro.

Y esto es un factor clave para que la hormiga determine si tirarse a pelear o continuar en paz. Debido a que viven en colonia, es crucial que la decisión sea la correcta.

“Las hormigas son una de las historias de éxito en la biología evolucionaria, gracias en gran parte a su comportamiento organizacional e interacciones sociales complejas,” explica en un comunicado de prensa el biólogo y autor Laurence Zwiebel. “Por años, los investigadores han manejado la hipótesis que las hormigas tienen marcadores químicos específicos, los cuales juegan roles clave en sus interacciones. Lo sorprendente es que las hormigas no solamente sí tienen estos marcadores químicos, sino que requieren que estas señales sean decodificadas muy precisamente y así, responder o no con agresividad.”

Mientras los humanos confían en sus prejuicios para determinar si una persona nueva será amiga o enemiga, para las hormigas es un asunto estrictamente biológico. Ella pueden, literalmente, oler los problemas. Y las hormigas que les representen una amenaza, por fortuna llevan un marcador químico que las identificará más fácilmente.

La nueva hormiga puede ser una nueva habitante de la colonia o una roba huevos. La hormiga percibe los químicos, los decodifica y hace una rápida, pero muy precisa decisión: ya sea dejarle pasar o atacarla con agresividad.

¿La mejor parte de este sistema? Los investigadores encontraron en las hormigas estudiadas (de nueve distintas colonias) que tenían que encontrar un código muy específico para ser agresivas.

Su respuesta por default es aceptación.

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