14/05/2020 – Al hablar de polinización, se piensa de inmediato en las abejas y las mariposas. Pero Travis Longcore, científico de Urban Wildlands Group (Grupo de Tierras sin Cultivar Urbanas, en español) comentó que “a menudo en la naturaleza, los animales que casi no vemos son los que hacen el mayor trabajo.”

De hecho, de acuerdo con un nuevo estudio de la Universidad de Londres, las palomillas pueden ser más efectivas en redistribuir el polen que las abejas o las mariposas.

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La investigación, publicada esta semana en el portal Biology Letters (o Cartas de Biología, en español), sugiere que las palomillas mantienen una red de transporte de polen, que puede ser crucial para los campos. Esto se debe a que si bien sí tocan muchas de las mismas plantas que las abejas, también tienen contacto con una gran variedad de plantas que sus primas voladoras pasan por alto. Como resultado, su trabajo complementa al de las abejas. Las palomillas llenan ese vacío ecológico y aseguran el polen para una gran diversidad de plantas.

“Las palomillas nocturnas tienen un papel ecológico importante”, segura el líder del estudio, Richard Walton, en un comunicado de prensa. “Ellos complementan el trabajo de los polinizadores diurnos, ayudando a mantener las poblaciones diversas y abundantes. Además, proporcionan un respaldo de biodiversidad natural y sin ellas, muchas especies de plantas y animales, como aves y murciélagos, estarían en riesgo por falta de alimentos.”

Así transportan el polen las palomillas:

Las palomillas se sientan en las flores mientras se alimentan, con sus cuerpos distintivamente peludos tocando las órganos reproductivos de las flores, explica Walton. “Este alegre accidente ayuda a que el polen sea fácilmente transportado durante las siguientes visitas a otras flores”.

Aunque los científicos están comenzando a registrar el alcance de su influencia, el trabajo de las palomillas tampoco ha sido un secreto. En un estudio previo, investigadores de la Universidad de Londres determinaron que las palomillas distribuyen el polen a distancias más grandes que las abejas.

“Aunque las abejas son excelentes polinizadoras, sólo viajan dentro de su ambiente local, cerca de la colmena”, indicó el autor líder del estudio, Callum Macgregor, en un comunicado de prensa de 2018. “Las palomillas parecen complementar el trabajo de las abejas y pueden llevar el polen a distancias muy grandes, pues no tienen ningún vínculo especial con una parte específica del área. Potencialmente, esto evita también la endogamia entre plantas.”

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