04/06/2019 – Ya sea un bebé nuevo o un pequeño perro nuevo, hay buenas probabilidades que tu perro no quiera compartir tu afecto con nadie más. Y no es tu imaginación que se ponga celoso. Muchos nos hemos preguntado si los perros sienten emociones complejas, pero es una pregunta complicada.

El padre de la evolución, Charles Darwin, sugiere que los celos pueden existir en otras especies, además de los humanos. Particularmente en los perros. “Todos hemos visto cómo un perro se pone celoso del afecto de su propietario, al ser generoso con cualquier otra criatura”, escribió en “Los Ancestros del Hombre”, publicado en 1871.

Desde que Darwin hizo esa observación hace casi 150 años, los científicos han estado debatiendo si él estaba o no, en lo correcto. Algunos argumentan que los celos es una emoción exclusiva de los humanos, que nosotros aplicamos a nuestras mascotas.

Pero si tienes un perro, probablemente has pensado que se pone celoso. ¿Has intentado alguna vez jugar con otro perro, cuando el tuyo está cerca? ¿O acariciar un perro distinto, mientras caminas con el tuyo? Y ni qué decir si llevas un perro o bebé a la casa. A muchos perros no les gusta cuando dejan de ser el centro de atención.

Esto ha demostrado la ciencia:

Hace algunos años, investigadores de la Universidad de California, en San Diego, se dieron cuenta que los perros demostraban un comportamiento de celos, cuando sus propietarios les mostraban afecto a un muñeco que ladraba y movía la cola. Incluso, los perros intentaron en algunas ocasiones ponerse en medio del humano y el muñeco.

“Nuestro estudio sugiero que no solamente los perros muestran un comportamiento que parece ser de celos, sino que también muestran intención de romper la conexión entre el propietario y el supuesto rival”, dijo el co autor del estudio y profesor de psicología Christine Harris, en una declaración.

Para el estudio, el cual se publicó en el diario PLOS One, los investigadores vieron interacciones grabadas en video de 36 propietarios de perro y sus perros. Ellos les pidieron a los humanos que ignoraran a sus perros en favor de un muñeco canino animado. Los humanos tenían que tratar a este muñeco como si fuera real, acariciándolo y platicándole dulcemente.

Más de la mitad de los perros tocaban o empujaban a su propietario cuando éste tocaba al muñeco (78%). Un tercio de los perros intentaron ponerse entre el propietario y el muñeco. Una cuarta parte de los perros del estudio, intentaron “tirar” al “otro perro”.

Los investigadores indicaorn que las respuestas agresivas sugieren que los perros creen que el muñeco era un competidor real del afecto de su propietario.

“Muchas personas han asumido que los celos es una construcción social de los seres humanos. O que es una emoción específicamente vinculada a relaciones amorosas o sexuales,” dijo Harris. “Nuestros resultados desafían estas ideas, mostrando que los animales pueden mostrar perturbación fuerte cuando aparece un rival, usurpando el afecto del humano querido.”

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