30/07/2019 – Ir de compras al mercado nos representa una acción muy gratificante, al ver al cantidad de frutas y verduras que en Guatemala se producen. No es para menos, pues en el lugar geográfico que estamos ubicados, somos uno de los países que cuenta con la buena fortuna de no tener, hasta el momento, largos inviernos o nevadas que obligarían a congelar nuestros alimentos. Eso haría que tuviéramos que congelar comida para alimentarnos.

Sin embargo, esta abundancia de frutas, verduras y vegetales ha hecho que menospreciemos, como cultura, el valor nutricional de los mismos. A su vez, que desechamos también muchos restos de ellos, que aún puede ser germinado, regenerado o consumido.

Dentro de las nuevas tendencias mundiales y como un objetivo para reducir las hambrunas, desnutrición y hacer autosustentable la vida de muchas familias, está buscar soluciones que sean simples, factibles y que reduzcan no solo los desperdicios sino también la contaminación.

Programas Educando Verde:

Como parte del trabajo que realiza Ecociudadanos en los programas de Educando Verde, uno de los objetivos principales es instruir, capacitar y dotar a las personas que participan en los mismos, de opciones que le permitan obtener sustento y porque no, ingresos de lo que la mayoría tiran a la basura.

Para la mayoría de personas la corona de la piña es considerada basura. Vemos cómo día a día, tanto en mercados como en ventas de carretas, camino a Barberena en la carretera, ventas de jugos y restaurantes, la misma es tirada a la basura como un desecho más. Muchas veces ni siquiera separado de lo inorgánico. De esta forma, estamos mandando a la basura la oportunidad de obtener un delicioso y nutritivo alimento.

Dentro de las capacitaciones que realizamos, mostramos la forma correcta de hacer que la corona de la piña genere raíces, radiculice y al cabo de más o menos tres semanas, pueda ser plantada en la tierra. Esto dependerá del cuidado y cantidad de agua que tenga para su subsistencia.

Pasado este tiempo, la misma podrá ser plantada en tierra y deberá ser regada una o dos veces por semana para que se pueda establecer. Luego, en aproximadamente 18 meses, da fruto.  Podría considerarse un período muy largo y que a lo mejor no vale la pena, pero si en la actualidad la corona de la piña se va a la basura, bien podría considerarse como un ingreso futuro. Si planto 10, ya empieza a parecer algo atractivo, incluso para consumo propio.

Valor nutritivo:

Adicional a lo anterior, la piña tiene un gran contenido de nutrientes, entre ellos vitamina C, B1, B6, B9 (ácido fólico) y un poco de vitamina E, potasio, fósforo, magnesio, yodo, cobre y manganeso, entre otros, ácido cítrico, ácido málico, ácido oxálico y enzima bromelina.  Por todo lo anterior, es considerada un gran alimento.

También podemos aprovechar de ella su valor medicinal. Por si eso fuera poco, también extraer fibra para producir textiles y cuero orgánico. Estos materiales se están convirtiendo en una opción muy atractiva como negocio verde y excelente sustituto de los plásticos.

Según la SIINSAN, Guatemala está clasificada con uno de los peores Índices Globales de Hambre, según la FAO. Estpes inexplicable teniendo tanta oportunidades de generar alimentos y también considerando la gran cantidad de los que se van a la basura a diario.

Oportunidad de negocios:

Es por ello que es necesario implementar nuevos modelos de Generación de Alimentos como la Agroecología y la Educación Ambiental. Con ellos no solo se reduce la cantidad de desperdicios que podrían volverse en contaminación, sino también se lograría que las personas produzcan sus propios alimentos. Esto, además de aprovechar al máximo las oportunidades de generar nuevos negocios, a partir de lo que ahora es considerado como desperdicio.

Dentro de las actividades que ha realizado Ecociudadanos, los EcoTrips brindan esta información y transmiten la iniciativa para que sea adoptada en los hogares. Poner estas ideas a funcionar solo requiere de voluntad y constancia. Los elementos para lograrlos hoy en día son considerados basura. Así que, al aprovecharlos, se lograría en gran manera empezar a detener no solamente las deforestaciones, sino también producir de forma responsable, sin seguir dañando los ecosistemas.

Algo más. Las piñas también pueden cultivarse en macetas, los frutos que se obtienen son libres de químicos, lo cual les da mayor calidad como alimentos. En general, podría parecer que si la fruta o verduras son más pequeñas no son de calidad, pero todo lo contrario. Generalmente, las frutas y verduras son “obligadas” a ser más grandes con el uso de químicos. Esto no sólo afectan su valor nutritivo, sino también son trasladados a los seres vivos que las consumen, humanos y no humanos. Por consiguiente, se verá afectada también no solo la salud, sino también la genética, según sea el consumo.

En conclusión:

Como vemos, podríamos cambiar mucho de la realidad de la persona y de las comunidades, si adoptamos un comportamiento más cercano con lo que consumimos. Estas nuevas tendencias a nivel mundial podrían propiciar tener alimentos suficientes y de calidad para todos; además de seguir preservando la naturaleza. La piña es solo una de las tantas opciones que podemos tener para ello. Si desea realizar actividades que permitan implementar este tipo de comportamiento en forma individual, comunitaria o empresa, puede contactarnos a través de nuestras redes sociales o a nuestra dirección de correo informacion@ecociudadanos.org y así ser cada día mejores Ecociudadanos.

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