16/02/2018 – Muchos de nosotros gozamos con la dicha de estar rodeados de niños a diario o habitualmente. Esta semana quisiera traer nuestra atención a 2 cualidades de todo niño que nos ayudan a fortalecer nuestra  relación con el momento presente, a conectarnos con nosotros mismos e incorporar el Mindfulness en nuestro día a día. Los pequeños en casa se podrían convertir en grandes maestros al detenernos, calmar la mente y observar la manera que ellos interactúan con su alrededor: con curiosidad e inocencia.

Estas cualidades es algo que los caracteriza, son casi obligatorias a una corta edad. Ser niño es sinónimo de ser curioso y de apreciar el mundo con inocencia y admiración. Lo que más me ha cautivado de interactuar con los pequeños es esa energía infinita de descubrir, de jugar, de conectar. Yo recuerdo jugar y explorar por horas, sin necesitar estar en ninguna otra parte, sin querer nada más en ese momento. Ese era todo mi mundo y mi mundo era la presencia pura.

Generalmente, los niños nacen con esa sabiduría, con el profundo saber que esto aquí y ahora es todo lo que tienen: no temen al futuro, no se anticipan, abrazan lo que ven, no se rinden, no se cansan, no se aburren de la simpleza de la vida, de la simpleza de observar, de la simpleza de vivir. Al menos eso es lo que recuerdo y percibo en los pequeños alrededor. Y es esta misma energía que me ha permitido avanzar muchísimo en mi práctica de meditación.

Continuará. No te pierdas nuestro siguiente artículo, donde te seguiremos compartiendo maneras de traer el Mindfulness a tu vida diaria. Si quieres conocer más sobre nuestros programas de 8 semanas de Mindfulness para niños, jóvenes y adultos, haz click en Mindful Guatemala.



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