15/10/2019 – Me pareció inaudito cuando mi vehículo llegó a los tres años de haberlo adquirido y de repente, empezó a fallar. Coincidentemente, lo llevo a la agencia y me dicen que terminó la garantía. Al revisar las fechas, así era, tengo tres años de haberlo adquirido. Llamé a la aseguradora y me informan que ya no puedo llevarlo a la agencia, que eso es solo para los vehículos recientes. En mi caso, debo llevarlo a otro taller certificado. Me parece un poco confuso, pues solo tengo tres años de tenerlo, no 10 o más.

Y resulta que en esos mismos días, se arruina mi impresora, y ya no imprime más… ¿será que me ha caído alguna maldición, o estoy pagando por algo malo que hice?  Se arruinan los focos de la casa y resulta que no tienen más de 3 o 4 meses. Esto antes era algo inconcebible. Empecé a investigar y resulta que lo único malo que he hecho es hacer es haber caído en lo que se conoce como “Obsolescencia programada”.

¿De qué se trata este tema de la “obsolescencia programada”?

Pues resulta que los fabricantes quieren seguir vendiendo y como la única forma de hacerlo (según ellos), es que reemplacemos algo dañado por algo nuevo. Ya no se fabrican las cosas para que duren, sino para que después de cierto tiempo, se vuelvan inservibles.

Si vemos en los vehículos, el argumento de venta es que los materiales están hechos de tal forma que si se llegara a tener un accidente el vehículo se destruye. Pero al piloto y sus acompañantes no les pasará mayor cosa o el daño será menor, pues el vehículo fue diseñado para ser desechable. De igual forma, si este empieza a fallar justo cuando cumple la garantía, es porque sus componentes fueron diseñados para determinado tiempo de uso. Pasado este tiempo, lo mejor (según ellos), es que nos compremos un carro nuevo.

¿Y los focos? Resulta que en 1924 los mayores fabricantes de bombillas se unieron secretamente en Ginebra y acordaron regularizar sus patentes para la fabricación de lámparas y bombillas. Un año después se creó un comité de las 1,000 horas de vida cuyo objetivo era que las bombillas duraran esto, y de esa forma los consumidores estarían  obligados a comprar nuevas al terminar su vida útil.

Y es que así sucede en la actualidad. Sin embargo, en un cuartel de bomberos en Livermore, una ciudad de California, un foco lleva encendido desde 1,901. Al día de hoy, son 118 años y más de un millón de horas funcionando. Este foco se puede ver en vivo aquí. Si esto es posible, quiere decir que nos han estado forzando a comprar cosas de mala calidad, que se arruinan para hacernos gastar. Esto a la larga beneficia a los productores, pero no a los consumidores. Mucho menos al medio ambiente. Producirlas requiere más recursos, al terminar su vida útil genera más basura, así de simple.

Sin embargo, a pesar de esta alianza de productores, han surgido inventores con soluciones de bombillas que duran mucho más. Incluso las bombillas led que aseguran durará 100,000 horas. Aun así su tiempo de vida resulta corto y el desecho generado, sumamente contaminante.

Las impresoras…

Otros ejemplos de esto resultan ser las impresoras que están programadas solamente para cierto número de hojas impresas, los audífonos, baterías y otros complementos de los celulares. Los mismos celulares comienzan a dar problemas a solo 3 años de vida o el tiempo que dure la garantía, según la marca. Entre estos también podemos incluir electrodomésticos como los microondas, televisores, equipos de sonido, ventiladores, refrigeradores, estufas, aires acondicionados y muchos más.

Algo si es cierto, todo este esquema de la obsolescencia programada responde a un modelo. El modelo de mercado lineal en el que extraer, producir, usar y  tirar se aplica al 100%. Esto empuja al consumismo y es generador de una gran cantidad de desechos y desperdicios difíciles de reparar. Resulta que reparar ahora es más caro que comprar uno nuevo y esto conlleva a que en su mayoría, no se puedan reciclar tampoco.

En el caso de las computadoras ya hay iniciativas que separan los componentes y procesan los elementos que aún son de utilidad. Esto hace que disminuya la cantidad de desechos generados un poco. Sin embargo, esto aún es mínimo comparado con la cantidad de desechos que se generan.

También lo podemos ver con llantas de vehículos. Estas se acumulan en grandes volcanes de desechos. Su tiempo de ser útiles es cada vez más corto, teniendo como consecuencia una gran acumulación de llantas inservibles. Algunas son exportadas a países en vías de desarrollo, otras son revendidas y otras más, sólo generan contaminación.

Existen un sin número de artículos que su diseño ha sido modificado para que en lugar de ser algo que se pueda usar muchas veces se convierta en algo de usar y tirar. Las plumas fuentes que eran de rellenar, ahora casi no se ven de este tipo. Llegaron los bolígrafos que al terminarse la tinta hay que comprar otro. Las rasuradoras de hoja de acero inoxidable por las rasuradoras desechables. Las limas de acero por limas de cartón, y así, un gran número de artículos que siguen saliendo al mercado y que las personas los adquieren ya como un comportamiento cada vez más aceptado.

Ante esto,

¿Qué podemos hacer?

  • Cuando compremos algún aparato o electrodoméstico, consultar si sus partes pueden ser reparadas y elegir a los que si.
  • Tomar en cuenta las recomendaciones para su mejor uso y que pueda servir por más tiempo.
  • Si tenemos artículos que se pueden vender por partes o aprovechar las mismas, hacerlo o entregarlas a quien pueda hacer mejor uso de las mismas.
  • Ir tratando de sustituir artículos de un solo uso con artículos de refill.
  • Si somos productores, buscar materias primas que permitan un mejor reciclaje o reutilización de piezas.
  • Evitar las compras impulsivas por muy atractivas que parezcan, puede ser que sean solo una forma engaño.
  • Investigar los productos y fabricantes antes de adquirir un producto.
  • Informarnos más sobre la Obsolescencia programada y su relación con la sostenibilidad.
  • Si nos sucede que perdemos garantías o se acaba la vida útil asociarnos en grupos de consumidores que denuncian y presionan a productores que tienen este tipo de prácticas.
  • En el caso de las llantas de los vehículos es muy importante conocer las materias primas de los mismos pues en algunos casos las mismas han sido prohibidas en otros países o tienen cadenas (llantas de invierno) que dañan el asfalto de las carreteras de países como Guatemala que no las necesita.

Si deseas infórmate más sobre estos temas puede participar en nuestras capacitaciones y EcoTrips donde aprendes de forma práctica como adoptar nuevos hábitos amigables con el nuevo entorno ambiental. También nuestro modelo Educando Verde con temas vanguardistas como Economía Circular, apegados a la nueva realidad ambiental. Contáctanos en informacion@ecociudadanos.org o en las redes sociales que aparecen abajo.

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