28/05/2019 – La llegada al mundo de un recién nacido es una gran alegría. Es un nuevo miembro de la familia que llenará de sonrisas el hogar y traerá muchas alegrías a sus padres y demás miembros de la familia. De la misma forma, para la madre que espera con ansias ese ser que por meses ha llevado en su vientre y ahora se convierte en una personita, a quien dedicara gran parte de su tiempo.

Sin lugar a dudas tener hijos es una parte de la vida humana que conlleva muchas responsabilidades entre ellas el cuidado, manutención, protección y salud… además de velar por su futuro.

Cuando hablamos de futuro, vemos cómo en el tema ambiental se torna más preocupante el hecho de la contaminación de todo tipo. Vemos también, la disminución de recursos vitales como el agua y el deterioro de calidad del aire y tierra. La llegada de este nuevo miembro de la familia también implica estar informados sobre cómo algunos de los hábitos cotidianos asociados a este nuevo ser, también son de los mayores causantes de contaminación ambiental.

La modernidad y facilidad para poder viajar o mantener limpio a un recién nacido, ha llevado a incluir como indispensable. los pañales desechables. Esto ha representado un gran alivio para muchas madres que trabajan o que requieren viajar constantemente y hacer cambios de pañal en los trayectos.

Sin embargo, este útil y demandado articulo desechable representa uno de los mayores contaminantes del planeta. Dado que es algo que acompañará al bebé por lo menos en los dos primeros años de vida, genera una gran cantidad de desechos No Reciclables que se tornan incluso en un desecho tóxico.

¿A qué se debe que se convierta en toxico?

Para empezar los materiales de los que está elaborado son principalmente provenientes del plástico. Por ejemplo, el relleno es de fibras sintéticas y que con químicos, ayudan a absorber y mantener seco al bebé. Posterior a su uso, los pañales retienen material orgánico que mezclado con el material, son dejados generalmente junto con los residuos sanitarios, sin que ellos puedan ser reciclados o procesados para su destrucción. En Guatemala no contamos, a nivel general, con un sistema de manejo de desechos de este tipo.

En una investigación realizada por estudiantes universitarios en el Volcán Santa María, se pudo establecer que uno de los residuos que prevalecía en las faldas del volcán eran los pañales desechables. Estos era dejados en los canales donde desciende el agua lluvia y que se utiliza como basurero para dejar estos desechos. Los pañales ocuparon el tercer lugar en el conteo de residuos, en comparación con las botellas de plástico PET, empaques y envoltorios.

Adicionalmente, algo que los convierte más perjudiciales al medio ambiente, la salud y economía, es el hecho que se mezclan con el agua. En la mayoría de los casos llega hacia los afluentes cercanos y contamina el agua de riegos y cosechas.

Pero más de alguien ha visto como en alguna oportunidad son lanzados desde las ventanillas de carros y buses en movimiento y dejados a las orillas de las carreteras. Esto los convierte en un foco contaminante al aire libre.

Es un hecho que la comodidad y facilidad de utilizarlos es algo indiscutible. Sin embargo, su impacto en el medio ambiente a corto, mediano y largo plazo es un precio muy caro a pagar. Además, parece muy contradictorio el hecho que un recién nacido al cual sus padres quieran darle lo mejor, estén propiciando un daño que no solo está asociado al medio ambiente, sino también a la salud del infante y del resto de personas en general.

Uno de los aspectos asociados a la salud del bebe y el uso exclusivo de los pañales desechables, son las afecciones en la piel y también el daño renal e infecciones urinarias. Esto se debe a que mantienen una temperatura muy alta y que propicia este tipo de afecciones a mediano plazo.

Hay soluciones:

Hay soluciones que se pueden plantear a esta situación. Éstas conllevan un enfoque más ecológico y a la vez, una mejora en el entorno. El uso de pañales de tela, como a la usanza antigua, pero con diseños más prácticos, es la más obvia. Esta práctica también propicia además del reuso, la buena salud del bebe y la facilidad de lavado y disminución de desechos.

Algunos aún defienden los pañales desechables al asociarlos únicamente con el aspecto del uso del agua. Sin embargo, recordemos que los desechables en general consumen una gran cantidad de agua en su proceso de elaboración (Huella Hídrica) y de energía (Huella de Carbono). A la larga, los sigue dejando en una posición anti ecológica y muy contaminante.

Podemos balancear su uso turnándolos entre los de tela y desechables, si la necesidad es inminente. Además, busquemos los lugares que sí les dan un tratamiento adecuado a los residuos. En algunos lugares, incluso los convierten en combustible mediantes el uso de biodigestores. Esto sería muy beneficioso para la población en general.

En conclusión, si se hace difícil dejar de usar los pañales desechables, lo más recomendable es procurar darles el mejor trámite posible. Dejarlos donde no se conviertan en un foco contaminante. Es decir, buscar un lugar donde los traten como un residuo tóxico.

Tratar de disminuir su uso y alternarlos con los de tela. En caso óptimo usar solamente los Reutilizables de tela, que cada vez se ponen más de moda con diseños muy bonitos y prácticos.

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