18/03/2020 – Sin lugar a dudas estamos en un momento histórico a nivel planetario. Podemos darnos cuenta cómo la tecnología ha permitido ver cómo una infección que empezó en China, ha podido abarcar a gran parte de los países del planeta. Aunque estadísticamente no es una cantidad muy grande, 0.23% si lo comparamos con los 7,783,092,756 millones de pobladores sobre la tierra. Al momento de escribir este artículo, lo perceptible es la rapidez con que éste se ha propagado en todo el planeta. En algunos lugares con mejor tecnología médica y en otros, en menor escala como Guatemala, se han tenido acciones más eficientes para controlarlo. En otros como Italia y España, ha generado contagios y decesos en mayor cantidad. La buena noticia es que se ha notado también que el porcentaje de personas que se recuperan de la misma, está por arriba del 50%.

Sin embargo, esta misma situación nos permite ver cómo nuestro día a día, nuestras acciones están enfocadas en gran parte a nuestra situación económica. La actual pandemia ha obligado a que las actividades económicas disminuyan o se detengan. Esto, como una medida para preservar la vida de los seres humanos, como algo prioritario.

Y es aquí donde podemos recalcar la importancia de la naturaleza y de revertir todas aquellas acciones humanas en detrimento de la misma. Todo esto ha generado una escalada de situaciones que ahora podemos percibir. Una de ellas, la desmesurada utilización de recursos como el agua. Ahora son más notorios, dado que los mismos son necesarios para preservar la salud de los seres humanos. Esta preservación se observa en la forma simple de tener que lavarse las manos frecuentemente, para poder evitar un contagio.

El agua:

Priorizar el agua para el uso de producción y generación de artículos económicos innecesarios, la minería, la deforestación, generación de energía eléctrica, la elaboración de artículos innecesarios y suntuosos para que alguien los luzca como una insignia de poder y de lujo, se vuelven ahora banales. Banales si comparamos esto con la preservación de la salud de las personas donde el vital líquido, el agua, representa uno de los mecanismos más importantes para conservar la salud y no cuenten con ella.

Adicional a esto, al buscar la raíz o tratar de identificar de dónde provino esta enfermedad, encontramos que la misma es consecuencia del consumo de seres vivos de otras especies. Según algunas conjetuvas, la causa es probable haya sido el consumo de murciélagos o pangolines. Estos transmiten enfermedades a los humanos, quienes probablemente sin el entendimiento completo de los ecosistemas de cada lugar, también son dañinas entre humanos.

Aunado a todo esto vemos como un país tan grande como China y con distribución a nivel mundial, al detener la producción ha sido más que notorio la contaminación y el daño que generan al planeta que todos habitamos. Las fotografías presentadas por la NASA nos dejan ver cómo la contaminación ha disminuido en los días de la cuarentena del cierre de las fábricas que funcionan en el lugar en donde se inició toda la contaminación del coronavirus.

El planeta es un sistema cerrado:

También evidencia que sin importar en qué parte del hemisferio se genera, vivimos en un sistema cerrado. En donde tarde o temprano la contaminación o la pandemia llegará hasta los lugares lejanos del planeta.

En Guatemala se han tomado medidas que se han adoptado en otros países y cuyo principal objetivo es evitar la propagación del virus. De acuerdo a la OMS existe un protocolo a nivel mundial, mismo que debe monitorear este tipo de circunstancias con la responsabilidad y colaboración de cada país. El objetivo de éste es generar comportamientos de la evolución de dichas circunstancias. Sin embargo no todos los países cumplen con ello. Por esto, se hace más difícil e inoportuno tomar las medidas necesarias, en el momento preciso.

Si bien es cierto que la tecnología representa muchas ventajas, hoy en día también es necesario darnos cuenta el nivel de despersonalización y el alejamiento humano que ha causado el exceso de su uso. Esto ha tenido como consecuencia que cada vez nos sintamos más dependientes de la utilización de dispositivos como el celular, la computadora y como las telecomunicaciones. A pesar de brindarnos grandes ventajas, también nos ha alejado de lo que es realmente importante: la convivencia humana.

¿Qué hacer en esta cuarentena?

Podemos encontrar muchas cosas positivas respecto a la cuarentena de estos primeros 15 días. Todas ellas están orientadas para que reflexionemos y podamos enmendar muchas de las acciones que realizamos como autómatas día a día, sin saber realmente las consecuencias. Podemos considerar también la magnitud y el alcance de nuestras acciones. Cerrar las fronteras nos hace pensar también que el consumo local es una solución viable, donde vamos a producir únicamente lo que podemos consumir a nivel local.

Es un momento crucial para la humanidad, en el sentido que podemos retomar todas aquellos valores y costumbres que permitían tener unida a la familia, compartir momentos experiencias y vivencias dentro de la casa o realizando actividades en las cuales aprendíamos de la naturaleza y de otros seres vivos que pertenecen a la misma.

Recrearnos en forma sana con juegos de mesa y otras actividades muy simples, sin necesidad de tener un dispositivo electrónico ni estar consumiendo energía y generando gases de efecto invernadero.

Realizar tareas domésticas sin que estas parecieran una obligación, sino que nos permitiera compartir anécdotas, conocimientos y nuevos aprendizajes que fueran necesarios para nuestra vida misma. Cocinar, coser, bordar, tejer, hacer trabajo de carpintería, plantar semillas, arreglar algún electrodoméstico, reparar algo descompuesto dentro de la casa y muchas otras tareas domésticas para las cuales hoy en día es necesario contratar a un técnico en estos menesteres.

Conectarnos con la naturaleza:

Pero más allá de todas estas tareas cotidianas o de las acciones económicas en las cuales pueda tener repercusión la situación que se vive hoy en día, a nivel planetario, la más importante de todas ellas es que podemos encontrar un momento para la reflexión y para poder conectarnos con la naturaleza. Este es un momento para encontrar todo aquello que de verdad es importante. Es una oportunidad para entender que el oxígeno que respiramos es necesario para nuestra subsistencia, que la calidad del aire depende de nuestras acciones de cada minuto. El aire puede ser también un portador de organismos, como los virus que ponen al día de hoy en riesgo a toda la humanidad.

Este es un momento en el cual todos y cada uno de los habitantes de este planeta, podemos aprovechar y entender que nuestras acciones individuales repercuten en el bienestar.

¿Qué podemos hacer?

Como Ecociudadanos, nuestra responsabilidad en todo momento ha sido y sigue siendo, orientar nuestros esfuerzos hacia el mejor cuidado del medio ambiente. Nuestra responsabilidad es también, canalizar todos nuestros recursos para que las personas puedan encontrar nuevamente ese vínculo con nuestro planeta, con la naturaleza, con todos y cada uno de aquellos elementos que son vitales para nuestra subsistencia sobre el planeta tierra.

Tenemos la esperanza que a partir de estos momentos, podamos de verdad generar una mayor conciencia individual y colectiva. Que esto permita reorientar las acciones de la humanidad en encontrar un nuevo modelo económico, la economía circular, la economía colaborativa, por ejemplo. Asimismo, que se puedan crear estas células en donde el comercio local, el consumo responsable, basura cero, alimentación nutritiva y todos estos conceptos y la aplicación de los mismos, nos lleven a tener un nuevo comienzo. Que podamos subsanar los errores cometidos hasta ahora, para poder heredar a las nuevas generaciones un mejor planeta para la supervivencia en armonía con otras especies.

Si deseas más información sobre este y otros temas ambientales, puedes participar en nuestras capacitaciones de Educando Verde y que mantienen toda nuestra filosofía de preservar el planeta. Puedes tener más información en nuestras redes sociales o al correo informacion@ecociudadanos.org

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