Es duro y bello, pero no es sólo una armadura.

05/02/2020 – Para una tortuga, el caparazón es su casa. Es donde está su cerebro, órganos, su médula y donde nacen sus extremidades.

De hecho, uno de los grandes mitos, aún circulando, es que el caparazón de una tortuga puede cambiarse por otro. Lo cual, no es cierto.

La Técnica en Vida Silvestre, Samantha Kennett escribe en el portal del Centro para la Naturaleza de Chattahoochee, “la caparazón de una tortuga es tan parte de su cuerpo, como el esqueleto lo es para nosotros.”

Considera el caparazón como un refugio al cual la tortuga puede retraerse por completo, en caso de peligro. A menos, por supuesto, que sea una tortuga marina, pues ellas perdieron la habilidad de retraer sus extremediades hace mucho tiempo.

Esto significa que estas tortugas, como otros miembros del orden Testudino, deben tener cuidado especial de su caparazón. Es la única casa que tienen.

Partes del caparazón:

El caparazón de la tortuga está hecho entonces, de dos piezas principales: la parte de arriba, llamada concha, y la parte de abajo, llamada plastron. Estas dos piezas están unidas por toda la parte de los lados, a la que se le llama puente.

Toda la parte de la concha está formada de placas individuales, conocidas como scutum, compuestas de la misma proteína que las uñas: keratina.

De hecho, aunque el caparazón de una tortuga parezca una fuerte protección, es bastante frágil. Puede que repela a los depredadores, pero la más pequeña rajadura en el caparazón abre la puerta a múltiples infecciones.

“Dado que el caparazón es un hueso viviente, cualquier abertura puede llevar a infecciones bacterianas, virales o de hongos”, indica Kathryn Dudeck, Directora de Vida Silvestre en el Centro Natural de Chattahoochee, en el portal arriba indicado. “Además, dado que los órganos no están ubicados en una posición fija, sino dentro de una membrana delgada llamada coelom, puede que los órganos en sí se dañen también.”

Incluso, un poco de pintura podría interrumpir procesos esenciales que se llevan a cabo en la superficie del caparazón. La superficie del caparazón también realiza procesos importantes con la luz solar, como la hoja de una planta. Específicamente, absorve los rayos ultravioleta y sintetiza la vitamina D necesaria para hacer que el hueso esté fuerte y grande. Pintura o cualquier sustancia que oscurezca el caparazón, puede interrumpir estos procesos, afectando a la tortuga.

Así es que, de una perspectiva evolutiva, el caparazón de una tortuga es algo esplendoroso. Es una evolución maravillosa de más de 200 millones de años. Pero en época moderna, es muy fácil afectarlo, pues es vulnerable al comportamiento ignorante de los humanos.

Debemos dejar de verlo como un armadura, que soporta todo. Para la tortuga, su caparazón no es un juego. Es algo de vida o muerte.

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