06/08/2019 – Recuerdo cuando niña la ocasiones en que visitaba el mar y caminaba en la arena generaba una gran alegría, ir recogiendo conchitas de colores, de esas que dejan las almejas, una lilas, otras rosadas y blancas… De vez en cuando un caracol y en ocasiones, incluso estrellas de mar varadas en las orillas… salir de paseo a disfrutar de los lugares naturales era estar en contacto con la naturaleza y encontrar sus diferentes manifestaciones en los alrededores.

Hoy en día todo eso ha cambiado. Caminar en la playa significa encontrar un sin número de desechos plásticos y de otro tipo: latas, botellas de bebidas, tapas de botellas, rasuradoras, sandalias de playa, bolsas, recipientes de todo tipo, sillas quebradas, rasuradoras desechables y muchos artículos más, en su mayoría de material plástico.

¿Y cómo llegó todo eso a nuestras playas?

Pues es el reflejo del consumo de las personas que han estado en esos lugares, que viven en los alrededores o que son arrastrados por los ríos que vienen de más arriba. Todos estos desperdicios reflejan hábitos de consumo de usar y tirar, de recipientes y artefactos de una corta vida útil, que luego no son dispensados en forma correcta y que por ultimo terminan contaminando las playas y otros lugares.

Nuestro entorno económico se ha enfocado en un modelo de producción lineal. Este modelo es extractivo y luego desecha la gran mayoría de productos que saca al mercado, incluso recipientes, empaques y envoltorios que en poco tiempo van a parar a la basura.

El modelo en cuestión, no solo representa un gran riesgo por la contaminación, sino también por la extracción excesiva de recursos del planeta. Un reflejo de esto, es que cada vez más tempranamente anuncian que los recursos del año han sido consumidos. Esto se refiere a que el ciclo natural de producción está siendo cada vez más abusado, al querer tener más recursos y generar más cosas para más consumidores.   

Cuando nos quejamos de la basura, muy pocas veces reflexionamos si nosotros también estamos siendo cómplices de esa contaminación. En su gran mayoría, en los hogares guatemaltecos las personas no se clasifican los desechos. Tampoco se han dado cuenta de los productos que consumen día a día, mes a mes y que generan una gran cantidad de basura.

Contamos con un sistema anticuado e ineficiente de recolección de basura y manejo de desechos. Asimismo, la falta de educación ambiental de las personas y su acomodamiento, hace creer que las personas que separan la basura, logran algún ingreso económico con esto, que son suficientes para amainar las toneladas de basura que generamos a diario.

Esto es nuevamente el reflejo de una economía lineal. En esta, se ha hecho creer a las personas que si algo es reciclable con eso ya se acabó el problema. Sin embargo, mientras se sigue generando basura se sigue generando desechos.

¿Cuál es el camino correcto?

Como hemos mencionado con anterioridad, debemos empezar con hacer un listado de compras. Este servirá de base para que adquiramos lo que realmente necesitamos y no llevemos excedentes a casa, los cuales después se convertirán en desechos y contaminación.

Otro buen ejercicio es hacer un inventario de todas las cosas inservibles que tenemos en casa y deshacernos de ellas de forma que puedan ser aprovechadas por alguien más. Revisar si aun están en buen estado para darle una nueva vida y con ese inventario recordar no gastar en algo que nunca usamos o que compramos por capricho y se fue al desuso de inmediato.

El camino de la contaminación:

Pero ¿cómo afecta lo que está en mi casa y luego aparece en las playas? Como mencionamos anteriormente, muchos de los envases, empaques y productos desechables se van revueltos en la basura. Pasa la persona encargada de la recolección de la basura, los lleva al relleno o basurero, las bolsas son rotas por las personas que recogen la basura para buscar algo de valor y poder venderlo. El resto se queda disperso en el basurero. En el caso del basurero de la zona 3, el Rio Las Vacas arrastra todas esa basura hasta unirse con el Río Motagua. Mucha de la basura es arrastrada hasta el Océano Atlántico, pero también va quedando en el trayecto en las playas del rio y otras se sumerge y queda en el fondo de estos.

En el caso del Lago de Amatitlán sucede algo similar con el Río Villa Lobos. Este acarrea la basura domiciliar y fabril, además de basura de los tragantes del área urbana, la cual llega hasta el lago y sus playas. En la actualidad, ha generado que el mismo se contamine en forma extrema, al punto de crear una nata verdosa en la superficie.

Adicional a todo lo anterior, cuando salimos de viaje cualquier articulo desechable que llevemos y dejemos en el lugar también contribuirá a la generación de más contaminación. Al dejarlo en los lugares, en su mayoría no tienen un método de tratarlo o las personas que visitan el lugar dejan su basura en una bolsa de plástico y los lugareños la queman.

¿Cómo podemos disminuir nuestra contaminación personal?

Como podemos ver, nuestro consumo individual sí tiene que ver con la basura de las playas. Por supuesto, podemos hacer mucho para evitarlo y disminuirlo:

  • Empieza en tu casa. Reduce los empaques y envoltorios en productos que compras.
  • Reutiliza los envases que te queden de los artículos que compras.
  • Has una lista de compras y procura comprar lo que realmente necesitas.
  • Si vas a salir de viaje deja una lista de los artículos de reuso que puede llevar para no aceptar desechables. Incluso en los lugares de comida rápida puede pedir que te los den en los recipientes que llevas.
  • Elabora un inventario de lo que hay en la refrigeradora y despensa antes de salir de compras, también cuando ordenes, así podrás ver los artículos que quedan sin consumir.
  • Saca el cálculo de cuánto dinero te cuesta lo que estas tirando a la basura, ese dinero podría servir para algo que necesitas.
  • Si sales de viaje, regresa tu basura. Si lo consumiste, es tu responsabilidad encargarte de los desechos.
  • Si consumes bebidas en lata o botella de vidrio ya algunas empresas tienen campañas de reutilización o recuperación de envases retornables.

Aún nos falta mucho por aprender pues hemos crecido sin que se nos inculcarán hábitos de cuidado ambiental. Los programas de Educando Verde son una gran herramienta para poder ir creando conciencia y nuevos hábitos que permitirán generar un cambio significativo y tener un mejor planeta Si deseas realizar actividades que permitan implementar este tipo de comportamiento en forma individual, comunitaria o empresa, puedes contactarnos a través de nuestras redes sociales o a nuestra dirección de correo informacion@ecociudadanos.org y así ser cada día mejores Ecociudadanos.

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