23/08/2019 – En este punto, el problema del cambio climático ya no es un tema de sentarse a esperar aparezca una solución mágica. Todo parece ser válido. Existe la posibilidad que los vehículos ya no sean la forma de transporte popular. Nuestra dieta también está a punto de sufrir cambios drásticos.

Pero una nueva propuesta en una investigación recientemente publicada, no es realmente nueva y parece provocar nostalgia a algunos.

Regresar al uso de zepelines:

Casi un siglo después que desaparecieran el cielo, los zepelines podrían estar de vuelta. Al menos, esa es la propuesta de Julian Hung, del Instituto Internacional de Análisis de Sistemas Aplicados, autor de la investigación.

En su reporte, él sugiere reemplazar el tráfico marítimo con dirigibles que vuelen a gran altura. En lugar de barcos a través de los océanos, que dejan emisiones de carbono, contaminantes y amenazan ecosistemas marinos en su camino, podríamos tener el cielo lleno de zepelines no contaminantes.

“Estamos buscando reducir tanto como sea posible, las emisiones de dióxido de carbono debido al calentamiento global,” comentó Hung en NBC News.

Las aeronaves simplemente se montarían en las poderosas corrientes de aire conocidas como corriente a chorro que hay alrededor del planeta. Esto hace que los zepelines se muevan sólo en una dirección de oeste a este. Pero, como indica la investigación, el zepelin podría llevar hasta 20,000 toneladas de carga alrededor del globo, dejando producto en el camino y regresando en sólo 16 días.

Esto es, considerablemente más rápido, menos complicado y, desde esta perspectiva, lo más importante: mucho menos contaminante que cualquier nave marítima.

¿Por qué no hay entonces zepelines en el cielo ahora entonces?

Hay varias dudas:

Por ejemplo, losEstados Unidos de América prohibió las aeronavez propulsadas con hidrógeno en 1922. Hay una obvia buena razón atrás de esto. El hidrógeno es el combustible principal para estas aeronaves y es muy conocida su alta flamibilidad. Aún el equipo austriaco de la investigación menciona que sólo robots estarían volando en estas aeronaves. Sin embargo, es difícil quitarse la posibilidad de un desastre de la menta.

A diferencia del helio, que es lo que impulsa el icónico dirigible de Goodyear, el hidrógeno es una fuente fácil de conseguir y tremendamente explosiva.

Esto lleva, a una segunda duda.

Muy probablemente hayan escuchado de una catástrofe que involucró una aeronave de este tipo. Muy probablemente, fue mucho antes que hubiese nacido la mayoría de lectores de GuateSostenible. Fue el aterrizaje fallido del dirigible Hinderburg, en Nueva Jersey, en 1937. La aeronave alemana hizo un viaje a través del Atlántico, para culminar con la muerte de 36 personas, frente a cientos de testigos horrorizados.

A pesar de todo el mérito de este tipo de aeronaves, esta única imagen de terror en el cielo fue suficiente para que todas las naciones le dieran la espalda a lo que una vez fue considerado el futuro de la movilización.

Como menciona el portal Airships.net, “luego de 30 años de viajes con pasajeros en zepelines comerciales, en los cuales cientos de miles de pasajeros volaron miles de kilómetros, en más de 2,000 vuelos, sin una sola herida, la era de los dirigibles se terminó en esos minutos.”

Pero tal vez, algo más sutil e importante pueda animarnos a usar estas aeronaves. El cambio climático está encima. No podemos detenerlo sin cambiar hábitos. No podemos “evolucionarlo“.

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