06/07/2019 – ¿Cuál es tu forma favorita de sudar? ¿Correr? ¿Levantar pesas? ¿Cardio? Hay muchas formas de ejercitarse que beneficia tu cuerpo.

Un estudio reciente encontró que no solamente el ejercicio es bueno para nuestra salud física, sino también para nuestro cerebro. Varios investigadores que trabajaron con ratones, determinaron que pequeños arranques de ejercicio crea un incremento en la actividad del hipocampo. El hipocampo es la parte del cerebro asociada con el aprendizaje y la memoria. Todos los estudios previos se enfocaban en la conexión entre el ejercicio a largo plazo y la salud mental. Este estudio se enfocó en la actividad a corto plazo, el equivalente humano a 4,000 pasos o un juego semanal de basketball.

La investigación se publicó en línea en el diario eLife.

“El ejercicio es accesible y no se necesita la membresía de un gimnasio o correr 10 kilómetros todos los días”, dijo en una declaración el coautor Gary Westbrook, médico profesor de neurología en la Escuela de Medicina de la Universidad de Salud de Oregon.

Los investigadores descubrieron que cuando un gen específico en el cerebro se activa por períodos cortos de ejercicio, se promueve el crecimiento de neuronas. Esto es esencial para el aprendizaje.

El mejor ejercicio para el cerebro:

Esta no es la primera vez que los investigadores han evaluado el efecto del ejercicio en el cerebro. Algunos estudios pasados han mostrado que el ejercicio mejora la habilidades cognitivas en gente adulta y reduce el reducimiento del cerebro, que usualmente acompaña el envejecimiento. Y en un estudio, investigadores en la Universidad de Jyvaskyla en Finlandia, se propusieron encontrar el mejor ejercicio para el cerebro.

Los investigadores indican que esta es la primera vez que ponen diferentes tipos de ejercicios a competir, para comparar su capacidad de influir en el cerebro.

Para el estudio, publicado en el Diario de Fisiología, los investigadores se pusieron el objetivo de descubrir qué tipo de ejercicio brindaba el mayor incremento de células nuevas.

Los investigadores tomaron un grupo grande de ratas y les inyectaron una substancia que marca las células cerebrales nuevas, conforme se forman. Luego, dividieron al grupo en cuatro grupos más pequeños, basados en el tipo de ejercicio que estarían ejecutando. Los grupos serían las ratas que correrían, las que haría entrenamiento de fuerza, intervalos y el grupo sedentario, que actuaría como control.

Las corredoras lo hicieron en una rueda. Se les permitía correr cuando lo deseaban. A las ratas que entrenarían fuerza, se les enseñó a escalar una pared con pequeñas pesas amarradas a sus colas. A las ratas que practicarían intervalos, se colocaron en escaladoras diminutas, en donde alternaban correr y trotar despacio por 15 minutos al día.

Luego de siete semanas, los investigadores revisaron si habían cambios significativos en sus cerebros. Ellos encontraron que las ratas que levantaban peso, aunque estaban más fuertes, no habían tenido ningún cambio en el cerebro. No habían tenido ni crecimiento del tejido. Las ratas que hacían carrera por intervalos, tenían un poco más de crecimiento cerebral que las sedentarias, pero mucho menos que las corredoras. Los cerebros de las corredoras estaban repletos de nuevas células cerebrales.

Lo que sucede en los cerebros de las ratas no puede traducirse de manera directa a lo que sucede en los cerebros del humano. Sin embargo, el estudio sí da la idea que el ejercicio cardíaco sostenibod es la mejor forma de mantener el cerebro cargado. En otras palabras, correr es tan beneficios para nuestro cerebro, como para el resto del cuerpo.

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