09/05/2020 – Basta con comparar el corazón de una paloma, de un humano y de un elefante para entender que, mientras más grande sea el animal, más lento es el ritmo de su corazón.

Esta es una analogía muy útil para comprender otras crisis también.

Uno de los mayores problemas que enfrenta todo el planeta es la crisis climática. Pero hay un problema en cómo se relaciona el humano a este problema. La escala y el ritmo son distintos, desde el punto de vista del ritmo de vida del humano.

.

La pandemia del Coronavirus, sin embargo, sucede a una velocidad que los humanos pueden comprender, temer y defenderse. El virus se propaga a un ritmo tanto rápido como peligroso. Ambos, suficientes para acaparar la atención inmediata de toda la humanidad.

De hecho, hay muchos paralelos entre el coronavirus y el cambio climático.

Ambas son amenazas existenciales que se ven afectadas directamente por las opciones y acciones individuales, pero requieren una acción global coordinada para deterlas. Ambas lastimarán o matarán a los humanos más vulnerables.

Ambas necesitan el mismo tipo de acción, pero sólo la pandemia del coronavirus está recibiendo una respuesta coordinada. Los científicos ya están trabajando en una vacuna. Los gobiernos les pidieron a sus ciudadanos que permanezcan en sus casas por semanas, buscan dinero para mantener la economía a flote y crear una una legislación que proteja a los grupos industriales grandes.

Estos grandes cambios estructurales han tenido un efecto sumamente positivo tanto en el lugar en donde el virus comenzó (China), como en otros. Claramente, la pandemia se está logrando manejar con acciones coordinadas. El hecho que las acciones sean incómodas e inconvenientes es menos importante que salvar vidas al corto plazo.

No es igual con el cambio climático:

El cambio climático ha recibido respuestas distintas, según el liderazgo de cada país y lo que sucede en cada región. Ciertamente hay una clara falta de respuesta coordinada. Los Estados Unidos se retiraron del Acuerdo de París sobre el Clima, mientras que al mismo tiempo, algunas ciudades norteamericanas están luchando por reducir sus emisiones. Pocos países y ciudades alrededor del mundo están tomando acción significativa.

Pero las acciones son mucho más lentas, a pesar de los discursos apasionados, publicidad, foros y comunicaciones científicas sobre el tema. Nunca parece haber suficiente voluntad para tomar medidas significativas y disminuir la emisión de gases de efecto invernadero.

El gobierno sí puede actuar:

En Guatemala se adecuó el Parque de la Industria como hospital en pocas semanas, se contruyeron varios hospitales temporales en menos de un semestre y se está apoyando económicamente a una parte de la población vulnerable, en muy poco tiempo también.

Aunque la crisis climática no actúe tan rápido como esta pandemia, sus consecuencias pueden ser aún más desastrozas si no cambiamos nuestra forma de consumo y desecho. La visión capitalista puede perfectamente continuar en una economía circular.

Esta respuesta masiva para detenernos en todo el planeta, es una prueba que podemos todos cambiar de hábitos, si queremos.

Share Button