05/03/2018 – La semana pasada hablamos sobre la voz del silencio y la importancia de tomarnos algunos momentos en el día para cultivar esa conexión con nosotros mismos. Al observar que nuestro estilo de vida, al menos en las grandes ciudades se vuelve más rápido, más ruidoso y con un mayor número de estímulos, hoy en día es aún más necesario ponerle pausa a nuestro día, cerrar los ojos y tomar unas respiraciones conscientes.

Algo que cabe resaltar es que el silencio de bullicio y palabras no es lo mismo que el silencio mental que las prácticas de la meditación y el mindfulness buscan cultivar. Podríamos encontrarnos en el lugar más silencioso del mundo y aún así no poder parar el tren de pensamientos. Es por esto que hoy quisiera hacer énfasis en el silencio mental.

El silenciar la mente no es poner la mente en blanco o vaciarla de pensamientos como comúnmente se cree. Cuando hablamos de “calmar la mente”, nos referimos a tomar una pausa y primero observar sin juzgar el ruido mental que pueda estar aconteciendo dentro de nosotros. Este ruido es “silencioso” para el oído convencional y sin embargo, puede llegar a causar mayor estrés y consecuencias que el ruido que escuchamos a diario.

El ruido exterior es más fácil de reconocer que el ruido de nuestros pensamientos, ya que a veces nos identificamos con ellos, nos convertimos en el principal actor de cada escena que recorre nuestra mente y los tomamos como parte esencial de nuestro ser. Al día, un promedio de 50 mil pensamientos transitan por nuestra mente. Por esto, la capacidad de detenernos, observar lo que sucede en nuestro mundo interior y encontrar esa plenitud a pesar del poco o gran bullicio mental es lo que nos confiere con una sensación de bienestar, de quietud y una mayor calidad de vida.

Por eso hoy, como todos los lunes, te quisiéramos invitar a que te tomes unos minutos en tu día y observes el tránsito mental, sin analizar o juzgar cada pensamiento, sino que intentes convertirte en ese espectador neutro, pleno y en silencio y quizás sólo por hoy: no creas todo lo que piensas.



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