06/09/2019 – Hoy en día es común preocuparse únicamente de la dieta y el ejercicio diario (o casi diario) para no subir de peso. Para al menos, mantenerse en el mismo.

Sin embargo, un estudio publicado por la Universidad de Yale investigó la correlación entre los episodios de estrés y la variación en el peso de una persona y los resultados muy interesantes.

Además, bajo situaciones de estrés el cuerpo también libera una hormona llamada hidrocortisona, la cual favorece la acumulación de grasa en la zona abdominal.

Una crisis de estrés puede generar aproximadamente 300 calorías, lo cual equivale a una hamburguesa doble con queso.

La solución básica, podría ser enfocarse en la respiración. Está comprobado que ante una situación de estrés, enfocarse en la respiración por 2 a 5 minutos, puede ayudar a relajar el cuerpo y por ende, no engordar.

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