30/03/2021 – Hoy hablaremos de la lluvia ácida, puesto que es una de las formas de contaminación más común en el planeta, así entenderemos mejor por qué ocurre y cómo evitar su efecto.

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¿Qué es?

Pero ¿Qué es la lluvia ácida? Se define como ‘‘Precipitación en la atmósfera de las emisiones industriales de contaminantes ácidos.’’  Real Academia Española. (2014). Lluvia ácida. En Diccionario de la lengua española.

La acción humana es el factor determinante en la generación de emisiones a la atmósfera. El uso de combustibles fósiles en las industrias y las centrales energéticas son los principales causantes de emisiones de dióxido de azufre, mientras que los gases producidos por los vehículos a motor producen la mitad de las emisiones de óxidos de nitrógeno. Por otra parte, aunque en menor medida, las grandes explotaciones ganaderas producen amoníaco. Estos tres contaminantes son transportados largas distancias por el viento. Por contacto con la atmósfera, forman ácido sulfúrico y ácido nítrico, haciendo que la lluvia tenga un pH<5.6 y de ahí que se llame lluvia ácida. Cabe destacar que la precipitación puede ser húmeda, cuando las gotas de agua arrastran los sulfatos y nitratos en forma de lluvia, o sólida cuando por diferentes procesos los gases y partículas se depositan en ecosistemas.

Sea cual sea la forma de precipitación, la lluvia ácida entra en contacto con la tierra, las masas de agua, la vegetación y los edificios, entre otros, y los daña debido a su acidez. Por lo tanto y como conclusión, la lluvia ácida, daña y deteriora el medio ambiente.

Consecuencias de la lluvia ácida en el agua:

Las masas de aguas tanto dulces como saladas (ríos, lagos, pantanos, mares, marismas y océanos), se ven afectadas por la acidificación. Esto causa una alteración de la vida acuática, con el potencial de afectar de forma diferente a los peces y distintos organismos en esas aguas. La desaparición de una especie puede romper o alterar la cadena trófica, y la desaparición de un eslabón puede poner en peligro el equilibrio del ecosistema.

Por otra parte, la acidificación de las aguas dulces de lagos y ríos provoca un aumento de metales tóxicos que debido a la disminución del pH del agua, da lugar a la separación de los compuestos de los que forman parte, convirtiéndose en un peligro para la salud de los seres humanos. Este problema se manifiesta en las ciudades con tuberías de cobre o plomo donde estos materiales se separan debido a la acidez del agua, lo que además de corroer la tubería eleva los niveles de metales en el agua que consumimos.

Consecuencias de la lluvia ácida en la vegetación:

Los daños en la vegetación se producen porque al estar la atmósfera acidificada, hace que ciertos iones entren en contacto con la tierra (plomo, zinc, hierro, aluminio, calcio,…). Esto provoca un empobrecimiento del suelo por pérdida de nutrientes, impidiendo la absorción de esos nutrientes. Como consecuencia, se dañan las raíces y las plantas enferman, se debilitan creciendo menos y más lentamente, a la vez que son más vulnerables a las plagas e incluso, mueren. Esta disminución de la vegetación reduce el alimento para animales y humanos.

Por otra parte, no podemos olvidar los daños que la lluvia ácida produce en nuestro legado. Es decir, nuestro patrimonio artístico, histórico y cultural. El efecto corrosivo del ácido sobre materiales como piedra, plástico o madera hace que muchos de nuestros edificios, monumentos y estatuas se vean dañados, con las consecuencias económicas por restauración que ello implica.

¿Cómo no contribuir a la formación de lluvia ácida?

Después de analizar qué es y cómo se produce la lluvia ácida, se hace notable la necesidad de reducir estas emisiones con efectos tan negativos en el medio ambiente implantando medidas tanto a nivel gubernamental, empresarial o personal.

  • Reducir la emisión de gases a la atmósfera por parte de las industrias mediante el uso de filtros.
  • Depurar y filtrar los vertidos procedentes de las fábricas.
  • Fomentar y facilitar la implantación de uso de energías limpias, renovables y sostenibles a costa de disminuir el uso de combustibles fósiles.
  • Disminuir el consumo energético.
  • Plantar árboles que depuran el aire contaminado.
  • Concienciar a toda la población, educando sobre los problemas ambientales y las consecuencias a corto y largo plazo.
  • Fomentar el uso de vehículos no contaminantes.
  • Usar compuestos alcalinos para equilibrar el pH de las masas de agua.
  • Evitar el uso de sustancias químicas en los cultivos.

Por último, insistimos en que, reducir la lluvia ácida es una tarea que tenemos todos los habitantes del planeta. Aunque en un área perfectamente localizada y protegida no se produzcan emisiones, mediante el transporte por el viento de los agentes contaminantes hace que la lluvia ácida tenga lugar en cualquier parte del planeta. Pefectamente podemos concluir que es un problema internacional y transfronterizo de todos los países controlar y evitar la emisión de estos gases que contaminan nuestra atmósfera y nuestros ecosistemas.

Si deseas más información sobre este y otros temas ambientales, puedes participar en nuestras capacitaciones de Educando Verde y que mantienen toda nuestra filosofía de preservar el planeta. Puedes tener más información en nuestras redes sociales o al correo [email protected]

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