24/07/2021 – El Gobierno de Argentina puso en marcha una serie de acciones y recomendaciones, como el ahorro de agua, para contener las consecuencias de la sequía histórica que sufre el río Paraná, al este de ese país.

Las aguas del Paraná -el segundo río más largo de Suramérica- se encuentran en su pico más bajo desde 1944. El Gobierno argentino prevé que afecte el abastecimiento y calidad del agua potable, la navegación y las operaciones de puerto, el ecosistema, la fauna íctica y la generación de energía hidroeléctrica.

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También pidió no realizar quema de basura, pastizales o cualquier corteza vegetal. Esto, para reducir las posibilidades de provocar incendios forestales y almacenar agua de lluvia y utilizarla para regar.

Y recordó tener siempre a mano los números de protección civil, bomberos y policías de la zona.

Las medidas son para mitigar las posibles consecuencias sobre la población y el ambiente en las provincias de Formosa, Chaco, Corrientes, Santa Fe, Entre Ríos, Buenos Aires y Misiones.

En tanto, una reunión del Comité de Crisis Permanente que se conformó para monitorear el descenso del nivel de las aguas del río Paraná puso en marcha el viernes pasado un conjunto de procedimientos estipulados en el SINAGIR para contener las consecuencias de la bajante. Asimismo, creó un Fondo de Emergencia Hídrica de 1000 millones de pesos (10,4 millones de dólares). Este Fondo lo destinará el Ministerio de Obras Públicas a la asistencia de las provincias y localidades afectadas.

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