11/09/2021 – Conforme el gecko asiático pasa de un árbol a otro, pareciera a simple vista que son movimientos de gimnasia perfectos. El gecko llega con las patas delanteras primero, para un primer agarre. Pero si el gecko pierde el sostén o el equilibrio, balanceándose cabeza atrás, es con la cola y las patas traseras que se logra sostener.

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Una nueva investigación determinó que la cola ayuda al gecko a permanecer en el árbol y evita caer de él. Científicos de la Universidad de California, Berkeley, han estudiado geckos por más de 15 años y han encontrado todas las formas en que aprovechan sus colas. Las colas es lo que les ayuda a maniobrar en el aire cuando saltan de un árbol a otro y es lo que les ayuda a avanzar sobre el agua, dando la impresión de caminar sobre ella.

Pero los científicos observaron también que los geckos son capaces de evitar llegar de golpe a un árbol o caerse de él, todo gracias a sus colas.

El experimento:

Para este estudio reciente, los científicos observaron 37 geckos asiáticos de cola aplanada (Hemidactylus platyurus), en la selva de Singapur. Ellos usaron cámaras de alta velocidad para grabar sus saltos y caídas.

“Observar a los geckos desde altura en la selva nos abrió los ojos. Antes de saltar, ellos mueven su cabeza de arriba a abajo, de un lado a otro, para ver el terreno antes de saltar, como estimando la distancia”, dice el autor del estudio, Ardian Jusufi, miembro de la Facultad de la Escuela de Investigación Max Planck, UC Berkeley.

Se observaron muchos “aterrizajes” en árboles en la investigación. Se registraron velocidades de llegada de más de 6 metros por segundo (más de 21 Km/h). Dado que los geckos miden algunas pocas pulgadas, esto significaba hasta 120 veces la distancia de su cuerpo, por segundo.

El video a continuación muestra que el gecko llega al árbol y se agarra con sus patas traseras y colas. El rebote del golpe en su cuerpo hace que sus hombros y patas delanteras se muevan hacia atrás y es con la cola que mantiene el equilibrio, para no comenzar a dar vueltas.

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“Sin algo que les ayude a desacelerar, la gravedad continúa acelerado su llegada hasta el impacto,” dice Jusufi. “Ellos golpean con la cabeza primero, luego ésta y los hombres se hacen para atrás hasta casi formar un ángulo vertical respecto al árbol y se mantienen sostenidos a él sólo por las patas traseras y evitando dar vueltas con su cola. La cola les ayuda también a disipar la energía del impacto. Como esto sucede tan rápido, sólo desacelerando la grabación podemos apreciarlo”.

Los investigadores hicieron un modelo matemático de los resultados observados y los reprodujeron en un robot con cola. Los resultados se publicaron en el diario Communications Biology (Comunicaciones Biología, en español).

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