29/02/2016 – Para criar mariposas es necesario tener las plantas que sirven de alimento a las larvas (las hojas que comen los gusanos) y a las mariposas adultas (las flores de las que toman el néctar). Cada especie de mariposa puede necesitar un tipo diferente de planta y, por eso, todo lo que está sembrado en el mariposario sirve para una u otra especie de mariposa.

En todo el mariposario de la Reserva Natural Atitlán se colectan los huevos de las mariposas. Se llevan al laboratorio y se meten en platos petri para protegerlos de sus enemigos, lo que resulta en una supervivencia muy superior al 4% que es común en la naturaleza. En los tubos los huevos no son comidos por las hormigas ni las arañas. Ambos depredadores son constantemente controlados dentro del mariposarios.

Lysandra bellargus - Version 2Aumentado dos mil veces, el huevo de la mariposa “Niña Celeste” (fotografía de la izquierda) emerge como una armoniosa serie de triángulos que forman pentágonos y hexágonos. Estas estructuras geométricas también aparecen en la naturaleza en los panales de abejas o en los ojos de algunos insectos.

El domo geodésico aprovecha las características estructurales que se encuentran en la naturaleza y produce un espacio singular para alojar las mariposas.

El domo geodésico es la primera estructura de su tipo en Guatemala y es suficientemente espacioso (1,879 m3) para alojar cómodamente en cualquier momento al menos 800 mariposas de 10 especies o más.

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Una nueva especie endémica de Guatemala:

En el mariposario hay una mariposa de especial interés como “bioindicadora”. Esto quiere decir que su presencia indica que hay otras especies en el ambiente natural. Es un indicador de la biodiversidad ya que sus larvas se alimentan del “ajachel” o matasanos (Casimiroa edulis). Este árbol que le da el nombre a Panajachel, (el lugar del matasanos) es hoy cada vez más escaso en la Cuenca de Atitlán y en todo Guatemala.

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El macho tiene pintas blancas en sus alas negras y la hembra pintas fucsia.

En el 2014 la Reserva hizo un censo y quedaban poco más de 30 árboles en el valle de Panajachel. Esto contrasta con la descripción de 1768 al 1779, del arzobispo Pedro Cortéz y Larraz, que indica que San Francisco Panajachel era un jardín de árboles frutales. La gente ya no come el fruto del matasanos y más bien los considera basura que hay quitar de la calle. A medida que desaparecen los matasanos también desaparecen.

Panajachel-Solola-1895La historia del valle de San Buenaventura data de un antiguo poblado a finales de 1700 que se convirtió en una hacienda de caña a mediados de 1800, luego una plantación de café a comienzos del siglo XX y finalmente en 1995, se abrió al público la Reserva natural Atitlán, con un mariposario y unos cortos senderos naturales. Para 1997 había abierto su primer centro de visitantes, inauguró los puentes colgantes de la catarata en 1999 y el actual Centro de visitantes en los primeros días del 2001.

La fotografía de la izquierda es del Lago de Atitlán y Panajachel, tomada en 1885. Y de ese entonces al día de hoy, el valle de San Buenaventura ha evolucionado a una reserva que es lugar para hablar del futuro, nuestro futuro común.

No te pierdas la oportunidad de visitar este lugar único en Guatemala. Visite el sitio web,la página de facebook o la cuenta de instagram de la Reserva Natural Atitlán.

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