16/06/2021 – Todos hemos escuchado que la serpiente cascabel hace sonar el final de su cola como advertencia a sus depredadores. Sin embargo, un nuevo estudio demuestra que estos reptiles también la usan para hacer pensar a sus depredadores humanos que están más cerca de lo que realmente están.

Las serpientes cascabel mueven sus colas de forma rápida para hacer ruido. Sus cascabeles están hechos de queratina, que es la misma proteína que conforma las uñas y el pelo. Una serpiente cascabel obtiene un nuevo segmento en su cola con cada cambio de piel. De todas formas, en ocasiones alguno puede romperse.

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“La razón aceptada por la cual las serpientes de cascabel hacen sonar su cola, es para advertir su presencia. Básicamente, es mostrar amenaza: ¡soy peligrosa!”, dice el autor del estudio Boris Chagnaud de la Universidad Karl-Franzens de Graz, en Austria.

“Las serpientes cascabel prefieren advertir su presencia para que no las cacen o se paren en ellas. La advertencia les ahorra tener que morder a una posible depredador, lo cual resulta en economía de veneno, un recurso importante de la serpiente”.

Pero no lo hacen siempre, dice el autor. Cuando es posible, prefieren confiar en su camuflaje para no revelar su presencia a depredadores potenciales.

El estudio de cómo cambia el sonido del cascabel:

Un día, Chagnaud estaba visitando las instanaciones animales del co autor Tobias Kohl, jefe de Zoología en la Universidad de Munich. Él notó que las serpientes de cascabal cambiaron su sonido, conforme él se acercaba.

“Conforme uno se acercaba a las serpientes, ellas cambian el sonido a uno de mayor frecuencia. Si uno se alejaba, la frecuencia disminuía”, dice. “La idea para el estudio surgió entonces de la simple observación de comportamiento durante a estas instalaciones. Pronto comprendimos que el patrón del sonido del cascabel de la serpiente era mucho más elaborado y podía dar una mala interpretación de la distancia, lo cual comprobamos en un ambiente de realidad virtual, con objetos humanos”.

La primera parte del estudio no requirió tecnología tan avanzada, dice Chagnaud. Él y su equipo llevaron a cabo experimentos en los cuales proyectaban un círculo negro en frente de la serpiente, el cual aumentaba de tamaño y se movía a distintas velocidades. Mientras el disco se movía, grabaron el sonido de la serpientes.

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Ellos descubrieron que conforme el peligro potencial se acercaba, el sonido de la serpiente crecía en casi 40 Hz, para luego pasar a 60 Hz y llegar a casi 100 Hz.

“Descubrimos que la serpiente emitía el sonido dependiendo de la distancia, antes de cambiar la modulación de su frecuencia a uno más alto si percibía algún acercamiento”, dice Chagnaud. “Descubrimos que este cambio en la frecuencia era un truco de la serpiente para cambiar la percepción del objeto acercándose.”

El segundo elemento del estudio fue un poco más difícil, comenta Chagnaud. Para el experimento, otros dos de los co-autores, Michael Schutte y Lutz Wiegrebe, diseñaron un ambiente de realidad virtual, en donde humanos se movían y se exponían al sonido que hacen las serpientes cascabel.

“Usamos una variedad de altavoces para simular el sonido estacionario de la serpiente (nuestra serpiente virtual) y reprodujimos la elevación y frecuencia según lo hacía la serpiente al acercársele o alejarse de ella”, explica Chagnaud. “Los resultados del experimento mostraron claramente que los cambios en el sonido de la serpiente llevaban al humano a mal interpretar la distancia de la fuente del mismo. Es decir, los humanos en el experimento creyeron que la fuente (la serpiente virtual) estaba mucho más cerca de lo que estaba, reproduciendo el sonido que emitía la serpiente real a la misma distancia.”

Los resultados se publicaron en el diario digital Current Biology (Biología Actual, español).

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