31/08/2021 – Es muy probable que durante un paseo por el bosque hayas escuchado el canto de miles de chicharras. Aunque rara vez se observan porque se encuentran principalmente en las copas de los árboles (o porque algunas logran camuflarse muy bien con el color de la corteza de los árboles), podemos escucharlas a kilómetros de distancia y son capaces de atraparnos en una mágica atmósfera. Pero, ¿cuánto sabemos sobre las chicharras?

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Las chicharras son insectos pertenecientes a la familia Cicadoidea del orden Hemiptera, el mismo orden al que pertenecen las chinches. Lo creas o no, hay más de 3.000 especies de chicharras. Puedes reconocerlas por sus largas alas membranosas transparentes y sus colores que son generalmente marrones, verdes, negros o grisáceos, con patrones de coloración moteados, pero siempre hay excepciones (como todo en la naturaleza). Su cuerpo es robusto y en su cabeza, en medio de sus ojos se pueden ver 3 puntos que forman un triángulo llamado ocelos u ojos simples. Estos son órganos visuales primitivos, presentes en muchos insectos que les permiten captar luces y sombras a través de fotosensibles células.

Ciclo de vida (ciclo vital):

También se sabe que las chicharras permanecen enterradas durante muchos años, aunque esto no ocurre en todas las especies. Su ciclo de vida comienza cuando la hembra deposita pequeños huevos en unos surcos que hace en las ramas de los árboles, que sirven de refugio y proporcionan fluidos para alimentar a los juveniles cuando nacen.

Cuando nacen parecen termitas o pequeñas hormigas blancas. Cuando crecen un poco más, caen al suelo para cavar y encontrar raíces de los árboles para alimentarse. Comienzan a cavar túneles y se entierran para seguir comiendo de las raíces hasta por 17 años y, ¿por qué tanto tiempo? Algunas hipótesis apuntan a que se trata de una medida de defensa frente a los depredadores así, favorecer la supervivencia de la especie.

Durante este proceso, continúan en su etapa juvenil (también llamadas “ninfas”) pero una vez que emergen nuevamente del suelo comienzan a mudar su exoesqueleto -o piel-, sus alas se inflan y su piel se endurece, ahora están listas para comenzar su corta vida adulta.

La canción de las chicharras:

Una vez que están en su etapa adulta, las chicharras se posan en los troncos y copas de los árboles para buscar pareja y aparearse. Para esto, los machos emiten el sonido único que ya conocemos y se llama estridulación, que también es producido por los grillos y otros insectos. Según Bauer, P. (s.f.) “cada cigarra macho tiene un par de membranas estriadas circulares en la superficie posterior y lateral del primer segmento abdominal. La contracción del músculo timbal unido a la membrana hace que se doble, produciendo un sonido de clic. El timbal regresa cuando el músculo está relajado. La frecuencia de las contracciones del músculo timbal varía de 120 a 480 veces por segundo, lo que es lo suficientemente rápido como para que suene continuo para el oído humano..” Los machos producen un sonido casi permanente entre marzo y abril, que coincide con la Semana Santa. (Yoshimoto, Cano y Orelllana, 2015).

“La palabra cigarra proviene del latín cicāla, que es sinónimo de verano y especialmente de calor fuerte. En la antigua Grecia, la cigarra era un símbolo animal mítico del calor y el brillo del sol; pero para los griegos la palabra significa cantante o poeta”

Lo más sorprendente del ruidoso llamado de las cigarras es que cada especie tiene su propio canto distintivo que solo atrae a las hembras de su propia especie. Esto permite que coexistan varias especies diferentes (Valdés, sf). Así que la próxima vez que escuches Cicadas, presta atención porque no siempre escucharás la misma canción dos veces.

Recuerda que puedes conocer sobre las distintas especies de fauna que existen en Guatemala, a través de nuestra página www.maya-ethnozoology.org

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