25/07/2018 – Roberto Astete y Cristian Olivares descubrieron un pequeño cambio en la fórmula del plástico, que les permitió cambiar el petróleo por caliza y buscando fabricar detergente, descubrieron cómo fabricar bolsas plásticas reusables, totalmente solubles en agua e inocuas al medio ambiente.

Buscando fabricar detergente biodegradable, hallaron la fórmula química a base de PVA (alcohol de polivinilo, soluble en el agua) y que reemplaza a los derivados del petróleo, los causantes de la indestructibilidad de los plásticos que se han integrado en la cadena alimenticia de los animales que pueblan los océanos y deterioran el medio ambiente.

 

 

 

“Nuestro producto deriva de una caliza que no daña el medio ambiente”, aseguró Astete, director general de la empresa SoluBag, que espera comercializar sus productos a partir de octubre en Chile, uno de los primeros países de América Latina en prohibir el uso de las bolsas plásticas convencionales por los comercios.

Ante la prensa, los dos muestran la solubilidad inmediata de sus bolsas plásticas en agua fría o de las bolsas de tela reutilizables en agua caliente. “Lo que queda en el agua es carbono”, asegura Astete, lo que las pruebas médicas realizadas han demostrado que “no tiene ningún efecto en el cuerpo humano”.

Y para demostrar que el agua turbia que queda es “inocua” y sigue siendo potable, se bebe unos cuantos vasos de agua. Ya cuentan con la patente a nivel global, por lo que se espera que se produzcan en otros países.

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