07/06/2019 – Lo peor de las pajillas de plástico es que, la mayor de la veces, no son opción. Como muchos productos plásticos, las pajillas usualmente sólo aparecen como parte de nuestra compra.

Si alguna vez has participado en una Limpiatón, te habrás dado cuenta que las pajillas son el tipo de basura más comúnmente encontrado en las playas. Están en todos lados. Y una vez que llegan al ecosistema marino, los peces las intentan comer e ingresan a la cadena alimenticia.

En Guatemala, por fortuna, ya hay más de una decena de municipios que han prohíbo su uso (entre otros productos plásticos y contaminantes). Desde San Pedro La Laguna hasta Antigua Guatemala, pasando por la cabecera de San Marcos y San Miguel Petapa. La tendencia es prohibir su uso, junto con el del durport y las bosas plásticas.

Así que, ¿cómo dejar el hábito? Las opciones para los restaurante son bastante simples:

  • Tener pajillas disponibles únicamente para quienes específicamente las solicitan.
  • Tener pajillas de material distinto al plástico.
  • No tener pajillas disponibles en absoluto.

La opción para las personas, como individuos de la sociedad, es todavía más simple:

  • “Sin pajilla, gracias”, al terminar cada orden de comida, sea en el restaurante o sea ordenada para domicilio. “Sin pajilla, gracias”.
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