12/10/2021 – Descubren que mientras más inteligente es el ave que se desea domesticar, más sufrirá en cautiverio. Investigadores encontraron recientemente que las guacamayas tienen mucho más necesidades para su bienestar sin cubrir, al estar encerradas. Mientras más inteligente son, más difícil es para estas aves adaptarse a la falta del libertad.

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A la autora del estudio, Georgia Mason, le intrigaba que algunas especies se adaptaran rápidamente al cautiverio, mientras otras no.

“Los humanos hemos sabido esto desde nuestros primeros intentos de domesticación (no es coincidencia que no existan gacelas domesticas, por ejemplo, ¡no funciona!)”, dice Mason. Ella es la directora del Centro Campbell para el Estudio del Bienestar Animal en la Universidad de Guelph, Ontario, Canadá.

“Y ahora contamos con herramientas estadísticas para identificar por qué la naturaleza de algunas especies es ser resiliente, aún desarrollarse muy bien, mientras que otras sufren estrés y presentan poco desarrollo. Las guacamayas nos pareció un genial grupo a investigar, pues son muy diversas.”

Los investigadores deseaban conocer si las guacamayas eran como las ratas o los monos, que pueden vivir simplemente en cualquier lado. “Pensamos que las guacamayas eran super adaptables y podrían desarrollarse en cautiverio, pero estábamos totalmente equivocados.. estas especies son muy astutas y a menudo no llenan sus necesidades de bienestar en cautiverio”.

El estudio:

Dado que los dueños de guacamayas raramente las reproducen, los investigadores examinaron datos de una encuesta del principio de 1990. La encuesta se realizó a 1,183 colecciones privadas, que reprodujeron un total de 31,000 guacamayas.

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Ellos realizaron también una encuesta en línea a 1,378 propietarios de guacamayas, que incluían 50 distintas especies. Esta encuesta se trató sobre el comportamiento y actividad anormal que observaran en sus mascotas, desde morder las barras de la jaula, quitarse las plumas y mecerse o bambolearse dentro de las jaulas.

Ellos reuniron también inforamción sobre factores como la dieta, condiciones de vivienda y la proporción de su cerebro respecto a su cuerpo, el cual es una señal de inteligencia. Ellos usaron estos datos para buscar patrones que hicieran a las aves más susceptibles al riesgo.

Ellos descubrieron que mientras más grande es el cerebro (que se considera más inteligencia), más propensas son las guacamayas a presentar comportamientos repetitivos. También descubrieron que las especies cuya dieta incluía semillas y nueces, eran más propensas a quitarse, masticar o incluso comerse sus propias plumas en cautiverio.

Los resultados se publicaron en el diario Proceedings of the Royal Society B (Procedimientos de la Sociedad Real B, en español).

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