04/03/2021 – La comunidad de Santa Odilia se ubica en el departamento costeño de Escuintla, a unos 150 kilómetros de la Ciudad de Guatemala. A un costado del pueblo hay una plantación de palma de aceite que le pertenece al Grupo HAME, máximo productor en el país. El terreno en el que se siembra palma tiene una extensión de 17 kilómetros de largo por un kilómetro de ancho y la comunidad se encuentra establecida en no más de dos kilómetros cuadrados.

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Cada año, con la llegada de las lluvias, se registran inundaciones en el pueblo. La empresa construyó un paredón para que los cultivos de palma no sean afectados por el río Coyolate. Esa construcción acaba con la capacidad de retención de humedad de la ribera y provoca que, durante las crecidas, se inunden con mayor facilidad las casas y siembras de los residentes de Santa Odilia río abajo. 

“Yo me fui (de) mojado a Estados Unidos y cuando regresé (en 2005) estaban construyendo el paredón. Cuando se viene la temporada de lluvia el río crece y viene con más fuerza. Cuando el agua viene con fuerza rebota en ese paredón y toda el agua inunda parte de la comunidad”, explicó Adán Ruiz, presidente del Consejo Comunitario de Desarrollo (COCODE) de Santa Odilia.

Isla Chicales en Nueva Concepción, Escuintla, se ubica a unos 400 metros del mar. Este es un lugar en donde el crimen organizado opera con libertad ya que la presencia de las autoridades es casi nula, según refieren los habitantes. Otro de los múltiples problemas de un poblado costero en Guatemala.

José Alfredo García Borja, un defensor de los manglares en esta comunidad, como él se define, resaltó las dificultades con las fincas en donde se cultiva palma.

“Las fincas que siembran palma desvían los ríos y un ejemplo de ello es que en varias ocasiones los manglares aquí en nuestra comunidad se han secado y eso es muy grave, ya que el río Madre Vieja no llega con suficiente agua”, resaltó.

En la actualidad los manglares han recuperado su nivel de agua, agregó, pero en su comunidad siempre deben estar atentos.

Todos los años, pobladores del municipio de Tiquisate luchan contra el desvío del río Madre Vieja llevado a cabo por personal de las fincas de palma. Este cambio de trayectoria ya permanente repercute en la economía de los pobladores que sobreviven de la pesca.

Además, los pequeños agricultores son afectados por la escasez de agua para uso de riego de los cultivos que siembran para el autoconsumo.

En el municipio de Sayaxché, departamento del Petén, los habitantes siguen lidiando con la contaminación del río La Pasión cinco años después. En 2015 la empresa Reforestadora de Palmas del Petén, Sociedad Anónima (REPSA), empresa del Grupo HAME, contaminó 150 kilómetros del cuerpo de agua afectando al ecosistema. Se encontraron más de 50 toneladas de peces muertos.

Los vecinos de Sayaxché denuncian que en los últimos años han ocurrido otros derrames de químicos y aceite en las cercanías de las zonas de cultivo de palma. Esto no ha podido confirmarse por las autoridades porque cuando la Municipalidad de Sayaxché toma muestras se tarda más de doce horas en llegar a los laboratorios de la Universidad de San Carlos, ubicados en la Ciudad de Guatemala, incumpliéndose los periodos en la cadena de custodia que debe ser menos de diez horas.

Saúl Paau, líder comunitario de Sayaxché, dijo que por años el río ha sido contaminado por los cultivos de palma de aceite. Explicó que esta situación afecta aproximadamente a la mitad de la población del municipio que se alimenta de peces y consume su agua.

María Margarita Hernández, líder comunitaria del caserío Canaán, Sayaxché, resaltó que el daño provocado por la contaminación del río La Pasión dejó graves daños ambientales y que el Estado de Guatemala lejos de castigar a los responsables los ha protegido, su testimonio es parte de un documento titulado: Los impactos del cultivo del aceite de palma en materia de DDHH, elaborado por el Colectivo Madre Selva.

“Fue una lucha donde dejamos nuestros zapatos tirados, porque tuvimos amenazas y persecuciones por defender los derechos de las 22 comunidades. Peleamos el agua porque es el sustento, es el principal sustento de la vida. 

Hacíamos campaña en las comunidades para que no se metieran al río y hubo reuniones permanentes. Uníamos a los grupos para darle seguimiento al caso. El caso jurídico contra la empresa ya no avanzó y sobre el asesinato de un compañero pues dejamos de insistir porque la familia no quiso. Hubo muchas compras de voluntades bajo la mesa”.

El cultivo de palma de aceite está presente en 11 de los 22 departamentos de Guatemala. Este monocultivo se siembra en 34 municipios siendo el de mayor extensión El Petén. (Infografía: Artículo 35 / Vox Populi)

Tomado del artículo “El conflictivo avance de la palma aceitera en Guatemala”, publicado de Vox Populi.

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