04/01/2022 – Con el inicio del año, uno de los propósitos que con mayor frecuencia nos planteamos es “hacer ejercicio” o “bajar la panza”. Para esto, seguro pensamos al ver a nuestro perro que es el amigo idóneo para salir a trotar o correr. Sin embargo, por la seguridad de tu mascota y para que la actividad se lleve a cabo sin problema, hay algunos aspectos que debes tomar en cuenta.

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Acompasen el ritmo juntos:

A menudo pensamos que si vemos correr a nuestro perro, seguro va a disfrutar correr tanto como a nosotros nos sea posible. Estar fuera de forma es estar fuera de forma, sin importar la especie. Ver a nuestra mascota correr a recibirnos no es lo mismo que salir a trotar con ella por 15 minutos. Los perros también necesitan generar resistencia y que sus músculos se acostumbren al ejercicio. Así que, comienza despacio por tí y también por tu perro.

Si nunca has salido a ejercitarse con tu perro, comienza despacio y con distancias cortas. Incluso, comienza caminando rápido, sin llegar a trotar. Comienza a subir el ritmo poco a poco y observa cómo reacciona tu perro. No lo hagas todos los días al principio, descansa un día de por medio para que tanto tú como tu perro se acoplen.

Acostúmbrate a calentar con tu mascota, caminando unos 15 a 20 minutos. Asegúrate que tu perro no coma, ni beba nada justo antes de ejercitarse. Es igual que tú con su estómago. Si tu no te sentirías bien ejercitándote habiendo ingerido alimentos o agua recientemente, a tu perro le pasa igual. Lo mejor es observar que no haya ingerido agua o alimentos en los 90 minutos antes de ejercitarse.

El momento del día es importante:

La mejor hora para ejercitarse trotando o corriendo al aire libre es en la mañana o al atardecer. A esa hora el sol no pega directamente y el pavimento (si escoges hacerlo sobre pavimento) no estará tan caliente. Es aún mejor hacerlo por la mañana, para asegurarte que el calor remanente no vaya a lastimar a tu perro. Recuerda que a nosotros no nos afecta por los zapatos, pero la piel de las patas de tu perro literalmente tiene contacto con el pavimento.

Si recién inicias esta actividad, revísale las patas a tu perro los primeros días para asegurarte que no quede lastimado.

Tu perro puede entender la diferencia entre ejercicio y juego:

Como te recomendamos arriba, si tu perro nunca ha salido contigo a caminar, trotar o correr, iniciar despacio será la mejor forma en que él va a entender de qué trata la actividad. Existe la posibilidad crea que estás jugando y quiera pasarse por tus piernas o rodearte. Ten en cuenta que aunque en otras circunstancias sea divertido, cuando quieras acelerar el ritmo este hábito puede ser peligroso.

Señas simples como señalar a un lado y acompañarlas de un chasquido si es necesario, le irán enseñando en qué consiste la actividad. Comienza a enseñarle a seguirte, para que se detenga cuando tú te detengas y cruzar cuando tú cruces. Usar una correa puede facilitar el aprendizaje.

Manténganse hidratados:

Así como al subir el ritmo o distancia recorrida, es recomendable que tomes algunos sorbos de agua después de algunos kilómetros, sucede igual con tu perro. Ofrécele de tu agua y ten también cuidado de que no se atragante con ella, para no llenarse de golpe ni en demasía. No lo fuerces a beber, si no desea beber nada. Poco a poco lo irás conociendo y sabrás cómo y cuánta agua darle.

Toma en cuenta estos aspectos ahora que comiences a tomar un nuevo hábito y ¡a darle con todo!

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