28/01/2021 – El sábado 15 de enero pasado ocurrió un derrame de petróleo, ocasionado presuntamente por el tsunami que provocó la erupción submarina del volcán Tonga. El impacto de la onda expansiva de la erupción afectó un barco de la petrolera española Repsol, que se encontraba descargando el crudo.

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Al momento, el vertido del crudo afecta un área de 3 kilómetros cuadrados de mar y playa. Este desastre ya se considera el peor desastre ecológico en la historia reciente de Perú. A eso puede agregarse que los cálculos de las autoridades estiman que el derrame afectó unos 18,000 kilómetros cuadrados de áreas protegidas. La cantidad de flora y fauna impactada en esta área, es incalculable.

Las imágenes mostrando aves y animales marinos cubiertos de petróleo se han hecho virales. Hay una gran equipo de veterinarios, biólogos marinos y voluntarios haciendo lo posible por rescatar a los animales afectados, pero a una gran mayoría los encuentran muertos.

Alcance del impacto:

Juan Carlos Riveros, director científico de Oceana Perú, indica que algunos componentes del crudo de petróleo, como los hidrocarburos aromáticos y metales pesados, pueden afectar la reproducción de los animales y provocar malformaciones embrionarias, especialmente en aves, peces y hasta tortugas.

A lo anterior puede agregarse que el material se va hundiendo hasta depositarse en el fondo marino. Ya en el fondo, todos los otros elementos de la cadena alimenticia entran en contacto con las partículas de crudo y comienzan a contaminarse. Entre estos otros elementos habría que mencionar a los pulpos, las conchas y los choros.

“Toda la cadena trófica podría verse afectada por los depósitos de petróleo. […] No sabemos lo que sucede ahí abajo, pero el fondo del mar es un lugar importante para el desarrollo de otros animales marinos que son parte de la cadena alimenticia de otras especies, incluyendo al ser humano”, sostiene Joanna Alfaro, docente de la carrera de Biología Marina de la Universidad Científica del Sur y directora de ProDelphinus. “Y es que si la cadena alimenticia marina se ve afectada, peces y mariscos con partículas contaminantes pueden terminar en las mesas,” recalca la experta.

Responsabilidad:

“El derrame de petróleo crudo constituye un evento súbito y de impacto significativo sobre el ecosistema marino costero de alta diversidad biológica y un alto riesgo para la salud pública”, expresa la declaración de emergencia ambiental.

El buque Mare Doricum, propiedad de Repsol, se encuentra inmovilizado en alta mar y actualmente tiene una fianza de 39 millones de dólares. El derrame está siendo investigado por la fiscalía como un posible delito de contaminación ambiental.

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