13/09/2015 – Pyeonchang, Corea del Sur. Luego de una cerrada competencia entre ciudades próximas, la citada ciudad consiguió el nombramiento de Sede de la Competición de Ski de los Juegos Olímpicos de Invierno de 2018. Una de las primeras acciones de preparación de la construcción de las instalaciones olímpicas ha sido anular la declaración de “sagrado” que protegía hasta la fecha a un bellísimo Bosque de abedules.

Se trata de un verdadero paraíso forestal con paisajes alucinantes dominados por los llamados Abedules wangsare, de troncos casi blancos y hojas de un delicado verdor. Fue su belleza lo que motivó su mitología y su condijo de santuario, pero ha bastado el nombramiento de sede olímpica para que su destrucción haya comenzado, y se teme que no se detenga hasta su destrucción total. La edad del bosque se calcula en unos quinientos años, y las competiciones que originan su tala durarán tan sólo tres días.

Una campaña internacional trata de reunir firmas para detener estas talas, pero la inminencia de la construcción de las instalaciones mueve al pesimismo: Pyeonchang parece haber olvidado su bellísimo “Bosque sagrado”. Agrega tu firma haciendo click aquí.

Mientras ocurre esta tala “pre-olímpica”, la página oficial de los Juegos Olímpicos de Invierno Pyeongchang 2018 muestra en su galería de fotografías, una imagen del evento ‘Acuerdo de Negocios para hospedar unas Olimpiadas Verdes’. El ejemplo coreano movería a la hilaridad de no tratarse de algo tan serio: la utilización de la Naturaleza para toda clase de lemas “verdes” que no tienen más trasfondo que el económico.

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