24/08/2018 – El pasado mes de julio, en el Movimiento Ecológico Estudiantil nos acercamos a un oasis lleno de libros y conocimiento en Purulhá, Baja Verapaz. Platicamos con la Licda. Brenda Lemus, Coordinadora de Yo’o Guatemala y la Biblioteca Municipal “Lic. Bernardo Lemus Mendoza”. A este lugar acuden niñas y niños de todas las edades, para experimentar, aprender y crecer. Debido a esto, sentimos que era necesario contar cuál es la magia que atrae a todas estas infancias.

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¿Cómo inició la biblioteca, cuál ha sido su trayectoria?

Muchas gracias por tomarnos en cuenta como uno de los actores relevantes para la comunidad. La biblioteca es una biblioteca municipal, administrada desde Fundación Yo’o Guatemala, una organización sin fines de lucro. A raíz de una gestión que mis hermanos y yo hicimos, desde el Plan Nacional de Resarcimiento por el asesinato de mi papá durante el Conflicto Armado. Al buscar la dignificación de su memoria, recibimos una donación de libros que posteriormente nosotros entregamos al pueblo de mi papá desde la Municipalidad, creando así la biblioteca. Mi papá toda la vida luchó por la educación y por el medio ambiente, especialmente por y para la gente de acá, así que lo vimos como una manera bonita de dignificarlo. La municipalidad ordenó un acuerdo municipal para nombrar la biblioteca “Lic. Bernardo Lemus”, en honor a papá. Empezamos a darnos cuenta de que la biblioteca no tenía una administración formal, por lo que nos acercamos nosotros. Vimos que los niños se acercaban porque sus papás no podían pagarles un quetzal en el café internet para que les hicieran sus tareas -mientras ellos jugaban en maquinitas. Empezamos a darnos cuenta de que se hizo necesario acompañarlos en la educación, desde armar una biblioteca escolar y gestionar útiles escolares, finalmente organizando Yo’o para rendir las cuentas correspondientes. Trabajamos temas de salud, medio ambiente, tejido social de los niños y las niñas en el área periurbana.

¿Cuáles son los programas con los que cuentan actualmente?

Todo inició con tutorías para los niños y donaciones de útiles escolares. Esto se ha adaptado desde la pandemia hacia una supervisión de mi parte para tener al día sus trabajos con la plataforma escolar de educación a distancia. El programa de becas escolares está suspendido. Actualmente, el espacio para lectura en la biblioteca está cerrado, pero tenemos habilitado el alquiler de libros, donde posteriormente regresan a discutirlo con nosotros. Estamos trabajando talleres con proyectos y experimentos científicos STEAM para varias edades en apoyo con Kaleidoscopios, donde tratan temas de Ciencias, Tecnología, Ingeniería, Arte y Matemáticas (STEAM, por sus siglas en inglés). Desde el año pasado, habilitamos el programa de huertos familiares. Este programa ofrece a los niños y a los jóvenes la oportunidad de cultivar en su casa los vegetales para su consumo, de manera saludable y orgánica. El requisito para el acompañamiento es únicamente que entreguen semillas para poder seguir trabajando con otras familias. En esa misma línea, decidimos extendernos para con los abuelos de la comunidad, con el programa “Adopta un abuelito”, para proveerles de huertos y víveres. Finalmente, tenemos la residencia estudiantil, en donde tenemos albergadas a 7 niñas que vienen de comunidades muy lejanas a estudiar hasta aquí con nosotros. Ellas, a cambio, nos apoyan en diversas actividades. Todo funciona alrededor de la disciplina positiva.

El programa de mi niño bonito es un programa integral preventivo de estimulación temprana, que atiende a la población que se encuentra en la ventana de los mil días. Esta primera generación de niños, en el 2031, va a estar lista para ser competentes en la sociedad gracias a esa estimulación temprana con metodología Waldorf-Montessori. Atendemos a los hijos de señoras que trabajan en ventas ambulantes del mercado. Recogemos a los niños en la mañana y al final del día los regresamos comidos y bañados. Cabe resaltar que los más pequeños del hogar regularmente son los últimos de la cadena alimenticia de su casa, por lo que a veces comen a veces no. Cuando los atendemos, les hablamos en inglés, q’eqchi’ y español, entonces por inmersión van aprendiendo los 3 idiomas. Llevamos 2 generaciones, la primera del 2019 y la generación de 2020-2021. La edad del programa varía entre 0 a 3 años. Tenemos varios casos exitosos donde posteriormente sobresalen en sus espacios educativos gracias a esta formación.

Muchos de los útiles escolares que les entregamos a los niños los pagan con ecoladrillos, fabricados desde su casa, pagando una docena de crayones o mochilas, viejos o nuevos. En enero, Purulhá se queda sin una pizca de basura, calculamos que retiramos del entorno 2 Toneladas al año de basura. Son ecoladrillos hechos desde los niños para otros niños, pues posteriormente los donamos para la construcción de escuelas. Es una sinergia de educación y reciclaje por y para los niños.

¿Cuáles serían algunos ejemplos de la coordinación interinstitucional que manejan?

Para empezar, la biblioteca es municipal, pero la administramos desde una ONG. Tenemos apoyo de las reservas naturales del corredor biológico del bosque nuboso -iniciativas privadas-. La municipalidad también nos apoya con transporte para los víveres de los abuelitos. También trascendemos a instituciones gubernamentales de salud con el Centro de Atención Primaria (CAP) y con organizaciones internacionales como Refugio Internacional para jornadas gratuitas de salud para comunidades lejanas el próximo año. Estas últimas dejan un médico encargado para el seguimiento de las personas y ahí coordinamos con Yo’o casos donde, por ejemplo, hay que traer a un niño para que le realicen unos exámenes. Somos un puente para muchas personas que quedan fuera del sistema, por ejemplo de las personas que no tienen DPI.

¿Cuál es la visión de la Biblioteca/Fundación Yo’o?

Parte de lo que hemos soñado se está cosechando. Yo sueño con una escuela tipo internado abierto para la población indígena. Para darle a los niños y niñas las herramientas que les permitan iniciar el proceso de romper el círculo de la pobreza y así acceder a un buen trabajo con capacidades iguales a las de cualquier niño en la ciudad capital. Actualmente, no cuentan con las aptitudes para entrar a la universidad. Reducir la brecha de desigualdad individual es una trayectoria larga dónde está vinculada la nutrición. Queremos que tengan condiciones más igualitarias, entregando a los niños una dignidad que les cambie por completo su seguridad.

Yo me veo en 10 años con la escuela internado, basada sobre todo en la Academia para que los niños y niñas de comunidades rurales tengan la oportunidad de ganar un examen en la Universidad.

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¿Qué opina la comunidad respecto a la biblioteca?

La biblioteca inició como un programa del gobierno. Posteriormente, cuando yo me involucré todo el mundo, creía yo estaba ahí para librarme de mis pecados, o como si fuera “la vieja loca del pueblo”. Sin embargo, poco a poco las familias empezaron a acercarse y se dieron cuenta de que somos una institución que no da privilegios a ninguno. Es una institución donde todos valen y donde la comunidad es la que toma las decisiones. Eso nos ha posicionado en el corazón de las personas del área rural principalmente. Los docentes de las escuelas públicas nos odian. En este espacio formamos niños críticos que corrigen a los maestros y que son capaces de hablar en público. La realidad es que les prohíben, hasta cierto punto, asistir con nosotros. Por otro lado, muchos niños tienen eco en las familias, por lo que hay muchas que nos apoyan.

Necesito tres vidas para hacer lo mínimo que quisiera hacer. Me faltan manos para todo lo que queremos hacer, pero a pesar de eso son resultados inmediatos y eso también es importante. Al mismo tiempo, no tenemos idea de todo lo que esto puede trascender, desde nuevos patrones de crianza, etc. Los valores de Yo’o son: respeto, empatía, equidad y honestidad. Al practicarlos todo el tiempo, creamos un ambiente de trabajo muy saludable entre todos.

¿Qué tipo de ayuda están buscando actualmente?

Es variado. Por ejemplo, sabemos de personas que no pueden venir o que no pueden darnos su tiempo, pero pueden aportar financieramente en becas escolares, en el programa de abuelos o víveres para la residencia estudiantil. También aceptamos el apoyo intelectual de personas que nos quieren ayudar con educación complementaria a los niños y a las niñas. Un ejemplo de esto sería el de un grupo de estudiantes de Derecho de la Universidad Rafael Landívar, que trabajaron 8 vídeos hablándoles a los niños sobre los derechos y los deberes, otra amiga hizo un video sobre arte y cultura guatemalteca.

En general, lo que tú puedes hacer o lo que a ti te gusta lo puedes compartir con nosotros. Por ahora tiene que ser de manera remota, pero todo esto le suma mucho a los niños y las niñas.

Tenemos muchas ganas de hacer muchas cosas, pero tenemos que enfocarnos en cosas iniciales como liderazgo, el desarrollo personal y el razonamiento crítico. Para apoyar por un mes a un niño del programa “Mi niño bonito” necesitamos Q150 por ejemplo. Todo suma en el trabajo voluntario, hay personas que creen en la evidencia que nosotros hemos plasmado sobre el desarrollo. 

Entrevista por: Ximena Ureta

Desde el MEE, agradecemos el esfuerzo que cada uno de los miembros de esta organización hace por la niñez guatemalteca. Esperamos apoyarlos en el futuro cercano. Cualquier persona interesada en apoyar, puede depositar en la siguiente cuenta o comunicarse al:

Cuenta: 453-006098-9 Banco Industrial

Correo: [email protected]

WhatsApp: 5948 6969

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