17/12/2014 – En un mercado ganadero de México se venden reses y caballos maltratados o enfermos como si fueran chatarra.

Su boca escupe sangre como un grifo roto. Y aunque no es la herida más grave, ha decidido rendirse. Sobre el suelo de paja y heces yace un caballo que se acaba de partir la mandíbula al ser lanzado desde una altura de dos metros. Alrededor de él, dos hombres le dan latigazos para que se levante. El animal ni se estremece. Su espina dorsal tensa hasta el límite la escamada piel marrón, llena de heridas. A unos metros de la escena unos arcos blancos rezan en letras azules: “Bienvenidos al mercado de San Bernabé”.

La leyenda dice que Bernabé entró en la historia de la salvación con un arranque de generosidad: vendió un campo que poseía y puso el dinero de la venta a disposición de los apóstoles. El campo que entregó pudo ser mexicano, del municipio rural de Almoloya de Juárez, de 147.653 habitantes, en el Estado de México. Allí, entre sembradíos de maíz y sorteando una espesa niebla, se instala cada lunes una de las plazas ganaderas más grandes del centro del país, en la que se exponen semanalmente más de 3.000 animales. Todos llegan hacinados en camiones para ser descargados a patadas y golpes. La Asociación de Protectoras de Animales de México (APASDEM), difundió un vídeo que grabó un organismo estadounidense donde se muestran las condiciones extremas en las que llegan los animales. Mira el video aquí.

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